El futuro es ahora ¿Está asegurada la pervivencia de los Institutos de Vida Consagrada?(I)

En el proceso del despertar de la conciencia, pasamos por la noche oscura del alma, atravesamos un desierto, damos un salto en el vacío. En este punto, sólo nos queda aferrarnos a nuestro centro aunque no sepamos cómo dirigirnos hacia Él, y a pesar de nuestra angustia, dudas y miedos, sólo queda entregarse, morir a nuestros viejos esquemas, para así permitir el florecimiento de lo nuevo; al igual que en los procedimientos alquímicos para que se dé la trasmutación del metal, primero ha de pasar por la putrefacción. Morir-renacer desde el corazón no es resistencia, es flexibilidad… Hace falta mirarnos en nuestra justa dimensión, reconocernos en nuestro dolor, permitir el desintegrarnos, llorar lo que sea necesario y sobre todo, confiar; el fuego del dolor a la luz del amor es la alquimia de la conciencia1.

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