El frente olvidado de la Guerra del Paraguay

En nuestro imaginario colectivo la Guerra del Paraguay se ubicó en determinados escenarios. Hubo sin embargo otro escenario hoy casi olvidado, menor y periférico, que tuvo su propia dinámica por casi cuatro años: el frente del Mato Grosso.
Con acertado poder de síntesis el historiador brasileño Francisco Doratioto afirma que la Guerra del Paraguay fue el resultado de las contradicciones imperantes en la región del Plata a mediados del siglo XIX, teniendo como última razón de ser, la consolidación de los emergentes Estados nacionales de esa parte de América Latina. Estas contradicciones se cristalizaron en torno de los episodios ocurridos en la débil República Oriental del Uruguay, cuando en los primeros años de la década de 1860 el gobierno argentino apoyó desembozadamente a la facción colorada sublevada contra el gobierno de Montevideo detentado entonces por la facción blanca. A esa intromisión en la cuestión oriental por parte del mitrismo porteño devenido tras la farsa bélica de Pavón en gobierno de todo el hinterland argentino, se sumó también la intervención de Brasil y Paraguay, a favor de los colorados el primero y de los blancos el segundo. Sin embargo esa múltiple intervención no debía desembocar forzosamente en un conflicto bélico. Si la guerra terminó por concretarse, ello se debió a que esta era la salida que más convenía a todos. Los gobernantes involucrados previeron una guerra de corta duración en la cual se alcanzarían los objetivos con el menor costo posible. Mala información, tanto del contexto regional como de los potenciales enemigos, sumado a un voluntarismo optimista e irreal -en especial en el caso paraguayo-, alimentaron esta idea del conflicto rápido en beneficio propio. En ese estadio de escalada de tensiones que se van sumando desde 1863 a 1865 no existen “buenos” y “malos” como pretende con falsa ingenuidad el revisionismo histórico, sino simplemente intereses en pugna. Así, para el dictador paraguayo Francisco Solano López, la guerra era vista como la herramienta con la que podría ubicar a su país como una potencia regional al lograr el acceso al mar por el puerto de Montevideo gracias a su alianza con los blancos orientales y eventualmente con los federales argentinos aglutinados en torno a la figura de Urquiza.

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