El Estado Judío Independencia de Israel

En 1947, tras el estallido de la violencia por grupos militantes árabes y judíos y ante la imposibilidad de conciliar a ambas poblaciones, el gobierno británico decidió retirarse de Palestina y puso en manos de la ONU la resolución del conflict.

Tras el informe de una comisión internacional que evaluó la situación sobre el terreno, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó en noviembre de 1947 un plan que dividía a Palestina en dos Estados, dando a los árabes y a los judíos una extensión similar de terreno. Jerusalén quedaría como una ciudad internacional administrada por las Naciones Unidas. Esta decisión, sin embargo, fue rechazada por la dirigencia árabe quienes de inmediato iniciaron una guerra de guerrillas en la cual civiles de ambos bandos eran objeto de frecuentes atentados.

El 14 de mayo de 1948, día que expiraba el Mandato británico sobre Palestina, el Estado de Israel fue proclamado en el territorio otorgado por el plan de las Naciones Unidas, aboliendo como primera medida las leyes antiinmigratorias británicas que impedían desde hacía años la entrada legal de nuevos judíos a Palestina.

Al día siguiente, los cinco países árabes vecinos declararon la guerra al naciente Estado de Israel y trataron de invadirlo. En la guerra interminente que tuvo lugar durante los siguientes 15 meses (con varias treguas promovidas por la ONU), Israel conquistó un 26% adicional del antiguo mandato, mientras que Transjordania y Egipto ocuparon la parte restante destinada al Estado árabe-palestino. Durante la guerra, una población árabe estimada entre 600.000 y 900.000 habitantes emigraron o fueron expulsados del territorio ocupado por Israel (las Naciones Unidas da como cifra oficial 726.000 personas, aunque, según la terminología de la propia ONU, solo un tercio son técnicamente «refugiados», el resto, los que se instalaron en Gaza y Cisjordania, son «desplazados» dentro del propio país) y se trasladó a los países árabes limítrofes, dando origen al problema de los desplazados y refugiados palestinos que nunca se ha llegado a resolver del todo.

La inmigración de los supervivientes del Holocausto y la de los judíos que habitaban en países árabes duplicó la población judía en Palestina al año de haberse declarado la independencia de Israel. Durante la década siguiente aproximadamente 600.000 judíos orientales, que huyeron o fueron expulsados de territorios árabes, emigraron a Israel (adicionalmente unos 300.000 judíos emigraron a Francia y a los Estados Unidos, quedando una ínfima población judía en los países árabes, principalmente en Marruecos y Túnez).

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