EL ESCRITOR ARTHUR MILLER Y SU ABANDONO

Vanity Fair desvela su lado más despiadado
El escritor Arthur Miller abandonó a un hijo con síndrome de Down
Estandarte de la crítica social, Arthur Miller (Nueva York, 1915, Connecticut, 2005), canalizó su talento y su oficio, el de escritor, a atacar sin piedad el modelo conservador, el patrón tradicional de valores. Pero también guardaba un secreto: desterró a su hijo Daniel de su lado por tener síndrome de Down.

La revista «Vanity Fear» ha sido la encargada de airear la cara más amarga y desleal del gran dramaturgo. La publicación se centra en su cuarto hijo, Daniel, nacido con síndrome de Down, y a quien el intelectual internó en Southsbury, un centro que atendía a niños discapacitados poco después de su nacimiento. Nunca lo mencionó públicamente, ni siquiera en su autobiografía «Vueltas al tiempo». Tampoco parece que acudiera a visitarlo con regularidad (la presencia del padre fue casi nula para el vástago recluido). Daniel Miller, que hoy tiene casi 41 años, es hijo de Miller y la fotógrafa austríaca Inge Morath, con quien contrajo matrimonio un año después de separarse de Marilyn Monroe. Cuando se le diagnosticó la peculiaridad al pequeño, el autor norteamericano no dudó en emplear el término “mogólico” (aunque usual en ciernes, cargado de connotaciones despectivas) y determinar recluirlo. Permaneció en Southsbury hasta cumplir los 17 años, momento en que se lo trasladó a una asociación de adultos con discapacidad. Quienes lo conocen lo describen como un chico encantador, feliz y comunicativo pese a sus limitaciones. Pero había crecido sin conocer a aquel que medio mundo idolatraba. Miller vio a su hijo por primera vez en 1995, cuando Daniel tenía 19 años. No permitió que acudiese al funeral de su madre, ni corrigió a los periodistas cuando omitían la existencia de éste en el cómputo total de hijos. Tampoco se acordó de él en su testamento, aunque firmó un fideicomiso en el que le deja una cuarta parte de su fortuna, un inesperado reconocimiento póstumo que revela la intensidad de su culpa.

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