El ejercicio físico ayuda a reducir la tensión arterial

El ejercicio físico puede ayudar a que disminuya el riesgo de hipertensión en las personas que tienen un historial familiar de alta presión sanguínea, según un estudio que acaba de publicar la revista Hypertension.

La publicación de la Asociación Cardiaca de Estados Unidos da cuenta de un estudio realizado entre más de 6.000 personas que pone de relieve que los participantes que tenían un pariente con alta presión sanguínea, pero se encontraban en un muy buen estado físico tenían un riesgo un 34 por ciento menor de desarrollar ellos mismos la alta tensión arterial.

Esa diferencia se encontró en relación con los participantes que tenían una historia familiar similar, pero cuyo estado de acondicionamiento físico era inferior.

«Es muy importante que entendamos el papel que juegan el historial familiar y la condición física», dijo Robin P. Shook, de la Escuela Arnold de Salud Pública en la Universidad del Sur de California.

«Los resultados de esta investigación arrojan un mensaje práctico: incluso un nivel muy realista y moderado de ejercicio -por ejemplo, 150 minutos de caminata rápida por semana- brinda beneficios enormes para la salud, en particular para las personas predispuestas a la hipertensión debido a su historial familiar», añadió Shook.

Historial familiar

Otros estudios anteriores han mostrado que el historial familiar es responsable del 35 al 65 por ciento de la variabilidad de la presión arterial entre los hijos, con niveles variados de riesgo dependiendo de cuál de los progenitores la haya desarrollado y la edad de comienzo del problema.

Los investigadores siguieron a un grupo de 6.278 personas, con edades entre 20 y 80 años, a lo largo de un promedio de 4,7 años.

Cuando comenzó el estudio todos los participantes eran saludables, no tenían un diagnóstico médico de hipertensión, y marcaban por lo menos un 85 por ciento del ritmo cardiaco máximo previsto para sus edades.

Los investigadores determinaron la aptitud cardiorrespiratoria de los participantes usando una prueba de ejercicio en la cinta de correr que llegaba al máximo para cada participante.

Durante el estudio 1.545 participantes indicaron que habían desarrollado la hipertensión.

Los investigadores encontraron que, tomando en conjunto a las personas con y sin historial familiar de alta presión sanguínea, los elevados niveles de aptitud física aparecieron relacionados con un riesgo 42 por ciento menor de desarrollar la hipertensión.

Los niveles moderados de aptitud física bajaron el riesgo en un 26 por ciento.

Las personas que tenían un bajo nivel de aptitud física y un pariente con hipertensión mostraron un riesgo 70 por ciento mayor de desarrollar la hipertensión, en comparación con las personas con buena aptitud física y sin historial familiar de hipertensión.

Serio riesgo

Por otra parte, la hipertensión arterial no sólo es el factor de riesgo cardiovascular más prevalente y la primera causa de morbimortalidad en el mundo, sino que también aumenta en un 70% el riesgo de padecer demencia vascular, la segunda causa de deterioro cognitivo en adultos tras el Alzheimer.

La hipertensión daña la estructura de los vasos cerebrales en la sustancia blanca, ubicada por debajo de la corteza cerebral, se explicó desde la Fundación Española del Corazón (FEC).

El flujo de sangre alterado y la disminución en la oxigenación lesionan la mielina que recubre las fibras nerviosas, lo que interrumpe los circuitos y desconecta los lóbulos frontales afectando a las funciones ejecutivas y comprometiendo los procesos mentales complejos como la resolución de problemas y la toma de decisiones.

La FEC cita un estudio publicado en Archives of Neurology y llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Columbia (Estados Unidos), que demostró que los pacientes con hipertensión arterial tenían un 40 % más de riesgo de desarrollar insuficiencia cognitiva leve y un 70 % más de peligro de padecer la forma no amnésica, la cual no implica importantes problemas de memoria.

Los especialistas están estudiando si el tratamiento con antihipertensivos podría evitar la aparición de deterioro cognitivo, según la FEC, que señala que otro estudio publicado en The Lancet Neurology ha evidenciado que las personas que se tratan para la hipertensión reducen en un 13 % la incidencia de deterioro cognitivo.

La Fundación Española del Corazón advierte, además, que los hipertensos tienen entre cuatro y seis veces más riesgo de padecer infartos cerebrales.

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