EL DOLOR FANTASMA

acientes amputados
El dolor fantasma
Mientras que algunos creen que el dolor en el miembro inexistente se produce en la espina dorsal, otros ubican su producción en el cerebro. En realidad, no se sabe cómo ni por qué ocurre, pero el 80% de los amputados suele padecerlo, muchos de ellos en forma realmente aguda. Aunque no hay un tratamiento determinado, existen algunas técnicas, procedimientos y terapias que pueden ayudar a minimizarlo o incluso hacerlo desaparecer.

El término “sensación fantasma” fue descrito por primera vez en 1551 por Ambrosio Paré y luego en 1871, durante la guerra civil, Silas Weir Mitchell continuó usándolo. La sensación fantasma le ocurre al 80% de los pacientes amputados, puede manifestarse en el posquirúrgico inmediato o luego de algún tiempo indeterminado y generalmente tiende a debilitarse, pero es posible que dure toda la vida. Definición Sensación fantasma: percepción no dolorosa del miembro no existente; puede estar acompañada de hormigueo, comezón y sensación de movimiento del segmento faltante. Dolor fantasma: sensación dolorosa en el miembro no existente no provocada por un estímulo externo, acompañada de calambres, descargas eléctricas, compresión, quemazón o cualquier tipo de dolor agudo. Su tiempo de duración puede ser prolongado. Causas La verdadera causa del dolor fantasma aún no ha sido determinada. Su intensidad puede verse incrementada por distintos factores, entre ellos, el clima, los movimientos involuntarios asociados, la causa de la amputación, la estimulación y la ejercitación de zonas aledañas. Distintas teorías intentan explicar en dónde se origina el dolor fantasma: algunos investigadores sostienen que esto ocurre a nivel espinal, mientras otros postulan que lo hace en la corteza cerebral. Esta teoría se basa en que en ella existe un área denominada homúnculo que contiene una representación de toda la superficie corporal, pero la de la mano y el pie son mayores que la imagen del resto del cuerpo. Por ello, el dolor fantasma se localiza en esta región de las extremidades: pie y mano. Apoya esta teoría la observación de que lesiones o extirpaciones del área somatosensitiva de la corteza cerebral han hecho cesar la sensación fantasma. También es importante destacar que actualmente el uso de resonancia magnética y tomografía computada ha permitido observar un aumento de la actividad de la corteza cerebral cuando el individuo refiere el dolor del miembro ausente. Se cree que el estado psicológico del paciente también influye en la aparición del dolor fantasma. Tratamiento Un dolor constante provoca desesperación, angustia, depresión. Es decir, puede alterar completamente la calidad de vida del individuo. Cuando el paciente experimenta dolor fantasma, deberá informar lo antes posible al equipo multidisciplinario que esté tratándolo. En primer lugar se hará una detallada evaluación, para diferenciar dolor fantasma del dolor de muñón (neuroma, alteración de la sensibilidad, etc.). El paciente deberá detallar: – Tipo de dolor: calambre, quemazón, electricidad, opresión. – Intensidad: severa, moderada o leve. – Momento del día en que lo experimenta. – Factores que aumentan el dolor: movimientos, temperatura, posturas, actividades, etc. Algunas medidas para tener en cuenta: el tratamiento será no invasivo en un principio, pero se tornará invasivo conforme a las respuestas obtenidas. Es de gran utilidad dar a conocer este síntoma al paciente con anterioridad a la cirugía y diferenciarlo del dolor de muñón. Tratamiento kinésico 1. Masoterapia (con crema hidratante), golpeteo suave. Estimular la sensibilidad con diferentes texturas. 2. Cuidados de posición en el posquirúrgico inmediato. 3. Vendaje elástico, uso de preprótesis o de prótesis. 4. Fisioterapia: ultrasonido, magnetoterapia, electroestimulación, aplicación de frío o calor y Tens. 5. Plan de ejercicios de fortalecimiento muscular y movilidad articular de miembro residual y del lado contralateral. 6. Ejercicios de propiocepción. 7. Trabajar el esquema corporal frente a un espejo. Tratamientos de otro tipo: – Biorreacción: método apropiado para el dolor fantasma que se manifiesta como calambre, compresión. Primero se logra un control muscular del muñón mediante ejercicios. Luego se coloca un electrodo en el dedo índice o en el hallux y otro en el miembro residual, ambos miden la temperatura. Se entrena al paciente a controlar la temperatura del muñón. Del mismo modo los sensores se cambian de lado, uno se coloca en la frente y el otro en el muñón, ambos miden la contracción muscular. Se entrena al paciente a controlar la tensión muscular. En algunos casos el control de la temperatura y la tensión muscular del miembro residual, permite atenuar e incluso desaparecer el dolor fantasma. – Técnicas de relajación. – Fármacos (indicados por el médico), como antiinflamatorios no esteroides, o analgésicos. – Hidroterapia. – Tratamiento psiquiátrico. – Colocación de aerosol anestésico (controlar manifestación dérmica). – Acupuntura. – Analgésicos inyectables en “puntos de disparo” (regiones puntuales que provocan el dolor a la palpación). – Electroestimulación en médula espinal, con electrodos implantados. – Procedimientos quirúrgicos: el bloqueo del sistema nervioso simpático (anestesia de ganglio simpático o extirpación de un segmento del mismo), generalmente no ofrece una solución permanente porque la actividad simpática no forma parte de la causa principal del dolor fantasma. Conclusión Hasta la actualidad no existe ningún tratamiento específico que suprima totalmente el dolor fantasma. Cada paciente deberá intentar distintos métodos de tratamiento, indicados por un profesional, para provocar un cambio significativo en su sintomatología. Damiana Pacho* * Damiana Pacho es Lic. en Terapia Física, especializada en pacientes amputados. E-mail: info @amputadosargentina.com.ar / Web: www.amputadosargentina. com.ar

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