EL DESAFIO ACTUAL DE LA ASTROLOGIA

Ante la actual crisis de sentido, la caída de los grandes ideales, en el marco de una fragmentación de todos los saberes se reclama a la astrología dar un paso más en su largo camino que viene recorriendo a los largos de los siglos.

Es un cambio en la manera de concebir la astrología, que nos lleva a redefinir su objeto de conocimiento, ya no podemos sostener que el interés principal de la astrología es el anticipar y el predecir hechos de naturaleza individual, ni siquiera colectiva. Se hace imprescindible un cambio de mirada .

Si el fin principal de la astrología es dar respuesta a lo que nos va a pasar , si su fin es hacer una buena descripción de la personalidad del consultante, dar un detalle del pasado y una ambigua mirada sobre el futuro, si esto es así, significa entonces dejar a la astrología empobrecida a sus mínimos, a ser la respuesta a la necesidad y lo miedos. De ser así, la dimensión mas profunda que tiene la astrología, aquella que apunta al despertar de conciencia, tiene su sentencia de muerte.

Creo que en esas prácticas atentamos contra lo más sagrado de este lenguaje, el de restablecer nuestra vínculo con lo que esta mas allá de lo humano, y que se revela en cada situación de lo humano, el lenguaje astrológico es un puente que une dimensiones y que resignifica realidades.

La inteligibilidad de nuestra realidad no es un punto de llegada sino un punto de partida. Nos abre a un orden multidimensional en el que estamos implicados.

En esa decodificación de nuestros sucesos, es importante desmontar la idea de que el sujeto crece en conocimiento cuando incorpora más datos, una nueva información, herencia que recibimos del Sujeto construido en la modernidad . En este punto aquello que se nos revela desde el conocimiento astrológico, no se agrega solo como una información con la que antes no contábamos , sino que cambia y modifica sustancialmente, cualitativamente al sujeto. El descubrimiento desarma una forma de vernos a nosotros mismos y de entender el mundo.

Es un paso que pone en crisis a la idea de éxito de la personalidad, también los modelos de vida preestablecidos. Es un abrirse a lo Otro

Supone entonces acentuar el desarrollo de una inteligencia, de una sensibilidad que supera y desborda a la personalidad, paradójicamente necesita de ella para encarnarse para operar en la esfera terrestre.

De tal modo esta inteligencia de otro orden, ordena la realidad de un modo particular, aunque no siempre a la vista de lo particular se registra ordenada. La experiencia de caos, de incertidumbre son muchas veces el preámbulo de un nuevo ciclo vital. Como lo vemos reflejado en la mayoría de los relatos de creación de las distintas culturas de todos los tiempos.

La astrología nos remite todo el tiempo a la existencia de un orden cósmico, al que muchas veces queremos reducir al modo estadístico, al modo fenoménico, o al modo psicológico . En esos reduccionismos, perdemos de vista lo más esencial, la vitalidad y la insospechada magnitud de la realidad de la que estamos participando, la cual se revela con mayor o menor grado en las circunstancias que nos rodean y acontecen.

Uno de los grandes desafíos de la astrología actual, será la de ser capaz de trascender los datos empíricos para tocar la dimensión transpersonal y transhumana, para la cual la astrología es una mediación de enorme riqueza , un portal, pero ni primer principio ni último fin del misterio aborda.

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