El curador, un rol que refleja la expansión del mundo del arte

En la última década, a medida que el arte contemporáneo mundial fue adquiriendo dimensiones planetarias, por momentos dio la sensación de que también estaba naciendo un nuevo tipo de figura cultural: el curador internacional, en viaje constante hacia algún destino.

Curadores europeos itinerantes como Harald Szeemann y Germano Celant fueron los que establecieron las condiciones en los años sesenta. Sin embargo, el mes pasado no hubo necesidad de moverse de Manhattan para ver un muestreo del alcance cada vez más global del fenómeno.

Un joven curador australiano especializado en arte aborigen estaba sentado al lado de colegas curadores de Londres, Beijing, México, Madrid y Berlín. Cada uno había pagado 1.900 dólares estadounidenses para participar de un programa de 10 días de capacitación y ampliación de redes que fue creado por Independent Curators International, una institución famosa, a través de sus más de tres décadas, por ayudar a transformar las ideas de los curadores en exposiciones itinerantes que son alquiladas por museos establecidos.

La organización sin fines de lucro se ha reinventado, y su perfil comienza a crecer junto con el perfil de la profesión.

La Oficina de Estadísticas del trabajo estima que el salario medio de un curador, definido en términos amplios, en los Estados Unidos, es de apenas US$53.540, pero la profesión ha visto aumentar su cachet. «Este fenómeno nació con el milenio», dijo Kate Fowle, directora ejecutiva de Independent Curators desde 2009.

«Es una profesión que está creciendo a un ritmo muy rápido».

Fowle explicó que, desde que su organización inició el programa de capacitación en 2010, 672 postulantes de más de 62 países han presentado su solicitud para las alrededor de 150 vacantes que ofrece actualmente el programa.

Independent Curators inició colaboraciones para iniciar los cursos en otras partes: en Filadelfia, Mumbai, Beijing y en el sudeste de Brasil, en el complejo de arte contemporáneo Inhotim, que cuenta con financiamiento privado.

Los participantes más recientes estuvieron reunidos con algunos de los profesionales más prominentes de los museos y los espacios sin fines de lucro de Nueva York. Nancy Spector, la curadora principal del Guggenheim habló de las dificultades de «luchar con la autoridad» de la arquitectura del Guggenheim («A veces pienso que ya no puedo instalar nada en una sala cuadrada»), pero también de los peligros de la «curaduría internacional modelo helicóptero» que muchas veces lleva a una comprensión superficial de las culturas y sus artes ­y a exposiciones malas, dijo.

Uno de los temas fue el deseo de definirse a sí mismos en el mundo comercial del arte y a la vez ganar para vivir. «Los que hacemos esto en China, tenemos mucha dificultad para encontrar el lugar correcto sin parecer simplemente un elemento más del mercado», dijo Su Wei, de Beijing. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *