El cristiano se debilita si pierde su relación con Jesucristo


Santa Fe, 28 May. 12 (AICA)
El Espíritu Santo desciende sobre la Virgen María y los apóstoles

El Espíritu Santo desciende sobre la Virgen María y los apóstoles

El arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, monseñor José María Arancedo, recordó que “en Pentecostés nace la Iglesia fundada por Jesucristo como vemos en los evangelios, pero será animada por el Espíritu Santo, es decir, de él va a recibir su alma y la fuerza para su misión”, y explicó que “esto nos lleva a concluir que la identidad de la Iglesia no la debemos buscar en aspectos institucionales, por valiosos y necesarios que sean, sino en la presencia del Espíritu Santo que es su verdad más profunda”.

     “Esto significa que la Iglesia siempre debe tener una actitud de fidelidad a Jesucristo y de docilidad a su Espíritu. Como Iglesia hemos recibido de Jesucristo el envío de una misión: ‘vayan y prediquen este evangelio a todo el mundo’, nos dice, y para que podamos hacerlo no nos deja solos con la carga de un mandato, sino que agrega: ‘les enviaré mi Espíritu, para que él les dé la fuerza y sean mis discípulos ante el mundo’”, precisó.

El prelado advirtió que “una Iglesia, un cristiano, que pierda esta relación con Jesucristo y su Espíritu se debilita, queda sólo la imagen de una institución que va perdiendo el fuego del Espíritu”.

“La Iglesia es consciente  -aclaró- de que su misión es esencialmente religiosa, nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica, pero ello ‘incluye también la defensa y la promoción de los derechos fundamentales del hombre’. El camino de la Iglesia, porque es el camino de Jesucristo, es el hombre en su totalidad. La Iglesia no sería fiel a su misión si no elevara su voz para defender o denunciar los atentados a la vida del hombre”.

El arzobispo santafesino sostuvo que “esto no es ajeno a su misión, sino fidelidad al evangelio de Jesucristo. A este compromiso pastoral con toda la actividad del hombre la Iglesia lo estudia y lo presenta en su Doctrina Social, que es como la resonancia temporal del Evangelio, y se desarrolla en una doble dirección, agrega: ‘de anuncio del fundamento cristiano de los derechos del hombre y de denuncia de las violaciones de estos derechos’”.

Así, puntualizó, “la cercanía con el que sufre, con el pobre en todas sus situaciones, no es ajena a su misión ni es parte de una estrategia política ocasional, sino fidelidad a la verdad del evangelio que es el fundamento de su presencia en el mundo”.

Monseñor Arancedo expresó su deseo de que la celebración de Pentecostés “renueve en nosotros el deseo de una vida más animada por los valores y el espíritu del Evangelio, para hacernos protagonistas de un mundo donde reine la verdad y la vida, el amor y la solidaridad, la justicia y la paz”.+

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