“El conurbano es desgarrador”

HONGOS

“La tilinguería porteña sirvió para poner de moda algunas cosas. Eso es lo bueno de los tilingos, que a veces ponen de moda cosas buenas”. Aunque ahora es el presidente del Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires, Jorge Telerman no mira de afuera a los porteños: fue secretario de Cultura y vicejefe de Aníbal Ibarra, y su sucesor como jefe de Gobierno porteño cuando Ibarra fue destituido. Hace algo más de un año, fue candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad. Ahora cruzó la General Paz y se fue con Daniel Scioli. Y dice que del lado de la provincia, “la orientación social de las políticas culturales no puede ser una línea más sino la línea principal”. La otra línea es la de la “celebración comunitaria”, por la cantidad de inmigrantes de otros países latinoamericanos que viven en el área. Lo de la tilinguería no es, entonces, crítica-crítica. Dice que gracias a eso se puso de moda la comida de lugares como Perú. Y la comida –la peruana, la chilena, la paraguaya, la boliviana– es una buena manera de entrar a comunidades que son fuertes. Porque aunque el Instituto se ocupe de la provincia toda, el tema insoslayable, dice, es el conurbano: “la geografía más desgarradora, donde se representan los niveles de desigualdad que todavía tiene la sociedad argentina. Donde tenés una población en riesgo, jóvenes sobre todo, que no estudian ni trabajan, atravesados por la delincuencia, por la droga, por la marginalidad y, lo que es quizás peor, por la falta de sentido. Lo que tenemos que generarles es un sentido a sus vidas”.

–¿Y eso se hace desde la cultura y no garantizando que ellos o sus padres tengan trabajo?
–También, no son sustitutos.

–Usted llega a un gobierno que no es nuevo…
–Un gobierno que está orientando sus políticas a un fenómeno evidente. Las condiciones de vida de vastos sectores de la provincia no han mejorado con la rapidez, con la magnitud que deseamos y eso nos pone en una obligación mayor. Por supuesto que los programas culturales no sustituyen a la creación de empleo. Hace falta eso, mejorar el sistema sanitario… Pero tomamos lo que contó Antanas Mockus (dos veces alcalde de Bogotá), lo que se ha hecho en ese lugar, que en muchos aspectos era peor, en los 90.

–Que ya había atravesado el fenómeno narco…
-El narco estaba asimilado por la sociedad.

–Como está pasando acá.
-Como lamentablemente hoy nos pasa. Hoy la droga dejó de ser un asunto moral, solamente de principios. Ahora es un fenómeno que está siendo atacado, como tiene que ser, por las políticas de seguridad. Pero hay que ir al joven que consume, que busca producir sentido a su vida a través de la droga. Mockus contó cómo dejó una Bogotá violenta en una situación mucho mejor. Y no habían cambiado drásticamente las condiciones socioeconómicas. Hay otras experiencias, como la de Carlinhos Brown trabajando con tambores en las favelas. Los integrantes de esos grupos fueron dejando el delito.

–¿A qué población espera llegar?
-Con estos programas de los que hablábamos empezamos en La Salada en octubre. Me reuní con Jorge Castillo, el administrador. Ofrecieron colaboración, logística. En lugares así, hay mucha gente que la pasa mal pero todavía se vive un entretejido productivo. Creo que ahí las políticas culturales son más eficaces que en los lugares de marginalidad absoluta. Adonde creo, respetuosamente, hay que llegar con política social pura y dura.

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