EL CONOCIMIENTO DE LA RELIGIÓN Y LA AMABILIDAD

Mezquita

del Centro Cultural Islámico

«Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas» Rey Fahd

Buenos Aires – Argentina

 

 

viernes 27 de Shawal de 1433 / 14 de septiembre de 2012

 

Traducción de la Jutba

pronunciada por el

Sheij Nasser Al mqbel

 

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EL CONOCIMIENTO DE LA RELIGIÓN Y LA AMABILIDAD

 

Alabado sea Dios Quien dice: “Dile [¡Oh, Muhammad!]: ¿Acaso son iguales quienes saben los preceptos de su Señor y los ponen en práctica y quienes no saben? Es cierto que sólo reflexionan los dotados de intelecto.” (Sagrado Corán 39:9) Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Dios, Único, sin asociados. Atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero; quien cumplió su misión transmitiendo fielmente lo que se le encomendó y luchó por la causa de Dios denodadamente hasta el último día de su vida. ¡Dios! Bendice a Muhammad, su familia, sus compañeros y todos los que sigan su guía hasta el Día del Juicio Final.

 

Primera Jutba

 

¡Musulmanes! Los exhorto, al igual que a mí mismo, a temer a Dios quien dice: “¡Oh, creyentes! Teman a Dios como es debido y no mueran sino sometidos a Él.” (Sagrado Corán 3:102) Uno de los medios más importantes para alcanzar la piedad es la búsqueda del conocimiento, tal como dijo el Mensajero de Dios: “Si Dios quiere el bien para Su siervo lo guía para que sea versado en los asuntos de la religión”.

 

¡Siervo de Dios! Si sólo te ocupas de satisfacer tus pasiones y descuidas este camino incurres en una gran falta, ignorancia e imprudencia. Esta actitud afecta tus buenas obras y te desanima para realizar actos de obediencia.

 

La búsqueda del conocimiento es más loable e importante que la búsqueda de dinero, propiedades y demás bienes materiales puesto que se trata de un placer transitorio y mundanal mientras que el conocimiento eleva a la persona en esta vida y en la otra.

 

Dios dice: “Sepan que Dios elevará en grados a los creyentes y a quienes agracie con el conocimiento. Dios está bien informado de cuánto hacen.” (Sagrado Corán 58:11).

 

Éste es un rango muy elevado y sólo los creyentes sinceros compiten en alcanzarlo mediante la realización de obras que complacen a Dios. Esta clase de personas se convierten en guía e irradian luz que los demás utilizan para iluminar sus caminos. Todas las personas necesitan de la religión para mejorar su situación y purificar su alma y así poder conducirse correctamente en esta vida y alcanzar la bienaventuranza en la otra. También necesitan quien les enseñe los actos de adoración para poder cumplirlos como se debe y, esta función, sólo puede ser ejercida por quien ha estudiado concienzudamente la religión no sólo para superarse a sí mismo sino también para trasmitírsela a los demás.

 

¡Siervos de Dios! El espíritu que debe animar esta búsqueda de conocimiento es la sinceridad de alcanzar la complacencia divina, y ésta es la diferencia entre quienes estudian con el objetivo de alcanzar algún beneficio mundanal y quienes lo hacen con el fin de purificarse y ser cada día mejor.

 

Entre los principales beneficios del conocimiento de la religión está poder guiar y conducir a los demás a la fe en Dios y también alcanzar la complacencia de Dios y consecuentemente el Paraíso; por esta razón quienes buscan el conocimiento con sinceridad viven felizmente en esta vida y alcanzan la bienaventuranza eterna en la otra.

 

El Mensajero de Dios dijo: “Quien aprenda religión con el único fin de obtener algún beneficio mundanal no olerá el aire del Paraíso el Día del Juicio”.

 

Éste es un destino doloroso y triste que llama a la reflexión a quienes buscan el conocimiento para que renueven la intención. Esta clase de personas a pesar de conocer a Dios no Le adoran como Se merece y a pesar de comprender la gravedad de la idolatría Le asocian copartícipes a Dios. También están aquellos que a pesar de saber la obligatoriedad de la oración y la forma de realizarla no cumplen con este pilar, o que a pesar de que Dios los ha agraciado con muchas riquezas no pagan el impuesto religioso obligatorio y no cumplen con el pilar de la peregrinación, o que a pesar de conocer lo lícito e ilícito incurren en los actos prohibidos. Todas estas actitudes son debido a que estudiaron la religión pero no fueron sinceros en su intención por lo que no se beneficiarán en este mundo ni tampoco en el otro.

 

El Mensajero de Dios dijo: “El ejemplo de la guía y el conocimiento con el que me ha enviado Dios es como la situación de la tierra que al llover abundantemente algunas regiones fértiles absorben el agua pura y la devuelven haciendo brotar todo tipo de frutos, otras que no son fértiles pero la absorben conteniéndola en su interior para que los hombres se beneficien extrayéndola para su consumo y su utilización para el cultivo y el ganado, y otras totalmente impermeables que no pueden ni absorberlas ni contenerlas…”

 

Este Hadiz agrupa a los que buscan el conocimiento en tres grandes categorías:

 

La primera: Aquellos que no sólo se benefician de lo que aprenden sino que también benefician a los demás.

 

La segunda: Aquellos que sólo se benefician a sí mismos de lo que aprenden.

 

La tercera: Aquellos que a pesar de estudiar no se benefician poniendo en práctica lo que aprenden ni tampoco pueden beneficiar a otros. Éstos son la peor clase de personas.

 

Ésta es la situación de los musulmanes que descuidan su religión y no se benefician de lo que aprenden.

 

Que Dios nos bendiga con el Grandioso Corán y nos guíe para que podamos beneficiarnos de lo que aprendamos.

 

Pido a Dios que perdones nuestros pecados, pues Él es Absolvedor, Misericordioso.

 

Segunda Jutba

 

Alabado sea Dios, Quien nos guio agraciándonos con la fe y por cierto que no hubiéramos podido encaminarnos de no haber sido por Él. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Dios, Único, sin asociados, el Soberano y Todopoderoso. Y atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero. ¡Dios! Bendice a Muhammad, su familia, sus compañeros y todos aquellos que sigan la guía hasta el Día del Juicio Final.

 

¡Musulmanes! El conocimiento de la religión brinda un alcance más profundo de la grandiosidad del Islam y de la flexibilidad de su legislación. El musulmán que conoce ampliamente el Islam comprende que la práctica de los actos de culto es en realidad un beneficio para él mismo, pues Dios no necesita ser adorado ni tampoco Le perjudica en nada la desobediencia de Sus siervos.

 

Las normas que componen la legislación islámica se caracterizan por ser flexibles y de fácil aplicación. “Dios los eligió y no les prescribió nada que no puedan cumplir.” (Sagrado Corán 22:78) “Dios desea facilitarles las cosas y no dificultárselas.” (Sagrado Corán 2:185) “Dios no exige a nadie por encima de sus posibilidades.” (Sagrado Corán 2:286)

 

Algunos ejemplos de esta flexibilidad son la posibilidad de rezar de pie, sentado o recostado cuando se está enfermo, recortar las oraciones y unir entre ellas cuando se está de viaje y la no obligatoriedad de cumplir con el impuesto religioso obligatorio y la peregrinación cuando no se cuenta con los medios económicos para ello. Quienes trabajan en la difusión del Islam deben tener presente este principio para no cargar a quienes están interesados en el Islam con obligaciones y conducirlos a un entendimiento equivocado de esta religión. El Profeta Muhammad dijo: “Faciliten los asuntos y no los compliquen; háblenle a la gente de aquello que los atraiga y no de lo que los espante”.

 

Lamentablemente hoy vemos a muchos musulmanes que son estrictos en asuntos que no merecen tanta rigurosidad y descuidan lo que realmente requiere más atención. Esto es debido a la falta de comprensión e ignorancia de los que difunden el Islam. Muchos de ellos hacen que las personas interesadas en el Islam se desilusionen y huyan despavoridas por tanta rigurosidad e inflexibilidad que muchas veces ni siquiera ellos mismos practican.

 

¡Hermanos en el Islam! Esfuércense por procurar el conocimiento con sinceridad y participen de las actividades del Centro como, por ejemplo, el Seminario de Ciencias Islámicas, que comenzó la segunda etapa del año, las clases y los cursos.

 

Pidan bendiciones por el Profeta Muhammad, y repitan:

 

Dios bendice a los Califas bien guiados, Abu Bakr, ‘Umar, ‘Uzman, ‘Ali y a sus familias, así como también a los compañeros del Profeta y todos aquellos que siguieron y siguen su camino hasta el Día del Juicio Final y bendícenos, también, a nosotros pues Tú eres el más Misericordioso. Dios fortalece al Islam y a los musulmanes, y concede el triunfo a los creyentes en todos los lugares del mundo.

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