El club de los fotonaturalistas en Cuba

Los miembros de este club, «bajo circunstancia alguna antepondremos la obtención de una buena instantánea fotográfica a la conservación de la naturaleza. Evitamos la recolección y traslado de ejemplares al estudio fotográfico; Tratamos de la misma manera a animales y plantas porque estas últimas son también seres vivos. Las fotos obtenidas -todas sin fines comerciales- van a parar a nuestro Banco de Imágenes del Naturalismo con la finalidad de ser utilizadas en la educación ambiental y la promoción del turismo ecológico», dice el director de Vida SOS.


Con fines de divulgación científica y promoción ecológica, numerosos cubanos toman fotografías pero respetan la naturaleza.
Fotografía Alexis Schlachter-OEI

Por Alexis Schlachter, Corresponsal del Servicio Informativo Iberoamericano de la OEI, La Habana, Cuba.-

Los integrantes de esta agrupación tienen disímiles profesiones: abogados, buzos, espeleólogos, arqueólogos, arquitectos, guías turísticos, etcétera. Pero, más allá de las diferencias, algo los une a todos sin excepción: el amor a la naturaleza y el deseo de plasmar en fotografías la riqueza increíble de la flora y la fauna cubanas para su mejor conocimiento y disfrute. Pero, eso sí, siempre que en la actividad fotográfica, el entorno natural no sufra el menor roce, pues su defensa es consigna y palabra de orden en el colectivo.

Es el Club de Fotonaturalismo Vida SOS de Cuba. Una especie de caballeros andantes de principios de este siglo que en vez de

adarga al brazo utilizan cámaras fotográficas; montan transportes modernos, no corceles y, a diferencia de sus similares medievales, salvaguardan y defienden a pequeños animales y plantas haciendo caso omiso de damas feudales en castillos lejanos.

La Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana les ha abierto las puertas de la Casa Alejandro de Humboldt, en la parte vieja de la capital cubana, para que el club tenga allí su centro de reuniones y exposiciones.

En lugar tan acogedor ofrecen charlas y talleres con la finalidad de adiestrar a los interesados en aprender el lenguaje fotográfico aplicado al medio ambiente y, no contentos con esto, llegan a las escuelas para llenar de sueños hermosos mentes y corazones de niños y adolescentes que aprenden la lección de amor y cuidado al mundo natural que rodea a este archipiélago caribeño.

Según el presidente del Club de Fotonaturalismo, Eduardo Aguiar Marín, Vida SOS surgió a principios de 1999 como iniciativa de un grupo de amigos, interesados por partida doble tanto en la fotografía como en el hermoso entorno natural del país. «Somos enamorados del medio ambiente que sufragamos todos nuestros gastos».

Agrega que «cada día son más las escuelas interesadas en que ofrezcamos conferencias y debates sobre nuestra actividad porque brindamos algo muy excitante para la juventud: la aventura en medio de la naturaleza. Y al mismo tiempo, nuestra labor interesa a los profesores porque motivamos a los muchachos a conocer mejor el entorno natural. Cuando esos jóvenes ven nuestras exposiciones de fotos -animales y plantas, paisajes- ellos quieren hacer lo mismo, se entusiasman hasta por las dificultades naturales que debemos enfrentar para captar imágenes difíciles y, muchas veces, irrepetibles. Esa es la aventura».

De acuerdo con Aguiar, el único requisito para hacer parte del Club es el amor por la naturaleza. «Nosotros enseñamos la técnica a todo el que quiere unírsenos» pero «siempre que ame a la naturaleza», reitera.

Aclara que «como regla número uno, jamás, bajo circunstancia alguna, antepondremos la obtención de una buena instantánea a la conservación de la naturaleza. Igualmente evitamos la recolección y traslado de ejemplares al estudio fotográfico; en caso de que, por necesidades técnicas, los manipulemos, hacemos esto en el mínimo de tiempo posible y devolvemos el animal al mismo lugar de donde lo tomamos. Tratamos de la misma manera a animales y plantas porque estas últimas son también seres vivos. Las fotos obtenidas -todas sin fines comerciales- van a parar a nuestro Banco de Imágenes del Naturalismo con la finalidad de ser utilizadas en la educación ambiental y la promoción del turismo ecológico en Cuba».

En su concepto, la organización va levantando vuelo y recién organizó un ciclo de conferencias que incluye de los fundamentos de la técnica fotográfica a los elementos de diseño aplicados a la naturaleza, identificación de la flora endémica en Cuba, espeleología y fotografía subacuática, entre otras materias.

Aguiar anuncia que para marzo del 2000, el Club prepara el Primer Salón de Fotonaturalismo Cubano «en nuestra sede de La Habana Vieja con una selección de las mejores fotos de todos los interesados en plasmar la belleza de la naturaleza criolla, preferiblemente ésa que está distante de pueblos y ciudades, entre bosques, ríos, saltos de agua y montañas. Pero, además, pretendemos para entonces reunir, por primera vez, imágenes recogidas a lo largo del siglo XX con un tema central: el hombre y su entorno natural».

Nuestras fotografías intentan cooperar en la ilustración de materiales docentes, de investigación científica y en campañas de protección del medio ambiente; e intercambiar experiencias de trabajo con otras organizaciones o instituciones que así lo soliciten.

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