El bautismo desde la perspectiva de los mormones

 

 

El bautismo es una promesa o un convenio que hacemos de seguir a Jesucristo durante toda nuestra vida. Cuando desarrollamos fe en Él y nos arrepentimos de nuestros pecados, una persona con la autoridad de Dios para bautizar nos sumerge en el agua y nos levanta para que salgamos de ella. Esta ordenanza o ceremonia sugiere la sepultura y un nuevo nacimiento, como símbolo del final de nuestra vida anterior y el inicio de una nueva vida como seguidores de Jesucristo.

Cuando nos bautizamos tomamos el nombre de Jesucristo sobre nosotros. Como cristianos intentamos seguirle en todos los aspectos de nuestra vida. Jesús fue bautizado cuando estuvo en la tierra. Él nos ha pedido que sigamos Su ejemplo y nos bauticemos (véase 2 Nefi 31:12 ). Nos ha prometido que si seguimos Su ejemplo y cumplimos con las promesas que hacemos al bautizarnos, tendremos Su espíritu, que nos guiará durante toda esta vida. Como nuestro Padre Celestial es un Dios justo y amoroso, todas las personas tendrán la oportunidad de aceptar a Jesucristo mediante el bautismo, en esta vida o en la vida venidera.

Después que Jesús fue bautizado, una voz celestial declaró: “Tú eres mi Hijo amado; en ti me complazco” ( Marcos 1:11 ). Creemos que Dios también se complace cuando cada uno de nosotros decide seguir a Su Hijo y ser bautizado. Él ve todo lo que hacemos, conoce nuestro nombre y desea que quedemos limpios para poder regresar a Su presencia.

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