El barrio se llenó de arte

Cosas fuera de lo común están ocurriendo estos días en el barrio de Parque Patricios. Sobre la calle Monteagudo, por ejemplo, los hombres sin casa que duermen en el parador de la zona estuvieron creando arte, algunos por primera vez en sus vidas. Contentos, me mostraron sus trabajos, con los que intervinieron durante la última semana varias cuadras de la zona: objetos hechos con cuernos de renos de Papá Noel ensamblados, de cartón plateado; extraños arbolitos navideños a los que dentro les pusieron mensajes y deseos… Mientras tanto, en los jardines del Hospital Muñiz, los radiólogos, médicos e internos estuvieron subidos al alambrado que rodea al verde, interviniendo el paisaje del hospital, colgando objetos inventados por ellos y ayudando al colectivo de artistas locales A77 a terminar la intervención antes de la caída del sol.

Se trataba de una movida artística comunitaria y barrial nacida a partir del encuentro de un inmenso remanente de adornos navideños. Su eje fueron las intervenciones comunitarias en el espacio público. Aquí, de este lado de la ruta, en este tipo de proyectos, de autoría y mercado, nada. La cosa pasa por otro lado, por un sentido del arte como herramienta identitaria y de construcción social.

Organizada desde el CHELA (Centro Hipermediático Experimental), el proyecto está dirigido por Fabián Wagmister, argentino residente en Los Angeles. Es allí donde Wagmister enseña desde hace muchos años, y donde actualmente dirige la carrera de TV, cine y medios digitales de la UCLA, la Universidad de California en Los Angeles. Fue él quien tuvo la idea de invitar a un grupo de conocidos artistas californianos a trabajar en colaboración con colectivos artísticos locales, vecinos y amigos de la zona.

“Esta es una acción de creatividad computacional cívica”, explica Wagmister, “y estas intervenciones son sólo la primera parte del proyecto”. Más tarde, con todo el material recolectado –videos, audios, fotografías y mapas realizados por los vecinos y pacientes de la zona, y escaneados y rasterizados en pos de generar dibujos y datos–, los artistas de California y Wagmister trabajarán en procesos de visualización compleja: a través de un software especial, irán graficando la actividad colectiva del barrio. Para ello, tres ingenieros creativos de California están instalados en el barrio, estructurándolo todo.

El Circo Social del Sur, el Centro Rural de Arte, Cinefábrica, la Comuna 4, MTL, la Cuerda Producciones, Práctica Patricios, el Hospital Udaondo, el Hospital Muñiz, el Hogar Monteagudo y la República de Barracas fueron los grupos locales que trabajaron codo a codo con los artistas norteamericanos de ARTScorpsLA, Freewaves.org, Publica Matters, el Centro de Investigaciones para la Performance Multimedia de la UCLA, la Universidad de California del Sur y la Universidad Smith.

“Esto es tan sólo demostrar cómo un remanente, una cosa bastante horrible, puede pasar a ser algo interesante. Se trata de la densidad expresiva”, dice Wagmister. Se trata de cómo hacer, con lo mínimo, algo inmenso y creativo. Arte con sentido social.

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