EL ARTE RUPESTRE EN LA ARQUEOLOGIA ARGENTINA

El arte rupestre es un fenómeno cultural que aparece sobre la faz de la Tierra recién con el surgimiento del Homo sapiens, hace aproximadamente 60.000 años, y se desarrolla junto con él, de diversas maneras a través de tiempo y espacio.

Producir «arte» parece una peculiaridad exclusiva del Homo sapiens, la cual se extiende a todo lo que podría llamarse «producción gráfica», entendiendo como tal a la creación de distinto tipo de diseños que en la actualidad se conocen como las «artes plásticas». Estos diseños suelen adscribirse a distintos tipos de soporte y, por lo tanto, se denominan de distintas maneras según los objetos sobre los que estén plasmados o formen parte. Así se conoce como arte mobiliar a los diseños que están realizados sobre distintos objetos portables (tales como piezas de cerámica, cestería, madera, hueso, etc.); litoescultura a los objetos esculpidos en piedras que presentan diseños; arte mural a las pinturas, grabados o escultura que forman parte de complejos de arquitectura monumental y, finalmente, arte rupestre a las representaciones gráficas realizadas en cuevas, aleros o paredones (de allí su nombre de «rupestre»).

Estas distintas manifestaciones de las «artes plásticas» son producto de un proceso de creación, estrictamente humano, que involucra un complejo procedimiento de percepción, selección, abstracción y manejo técnico para llegar a concretar una obra. El resultado final es un objeto cuya característica distintiva fundamental es, justamente, su naturaleza gráfica.

Para su estudio el arte rupestre, como las demás manifestaciones gráficas, puede ser abordado desde distintas perspectivas:

La perspectiva de las ARTES PLASTICAS enfoca su análisis desde la valoración estética del objeto, analiza las técnicas aplicadas para su realización, estudia las formas y características de los diseños.

La perspectiva de la HISTORIA DEL ARTE indaga, fundamentalmente, las formas de desarrollo de las manifestaciones plásticas a través del tiempo, tomando en cuenta no solo las técnicas aplicadas para obtener distintos productos, sino también las variaciones en la construcción y valoración estética ocurridas a lo largo de los siglos.

En ambos enfoques, en general, prevalecen conceptos teóricos y estéticos abordados desde la perspectiva occidental.

Un enfoque desde la ANTROPOLOGIA es diferente de los anteriores. Dentro de esta ciencia la perspectiva occidental se desdibuja, tomando énfasis, en cambio, el análisis de las distintas manifestaciones culturales que dan origen a las creaciones artísticas, intentando caracterizar la valorización estética que cada una de ellas detenta, según las distintas nociones de belleza vigentes en cada contexto social.

La ARQUEOLOGIA se enmarca dentro de la Antropología. Busca, por lo tanto, información acerca de las características de las comunidades humanas que produjeron dichos objetos con representaciones gráficas. Es sabido que la Arqueología se ocupa del estudio de las sociedades humanas pasadas, su peculiaridad, entonces, es que cuenta solamente con los vestigios materiales que han quedado de ellas para estudiarlas.

El arte rupestre, en este contexto, es un tipo particular de vestigio arqueológico. Es un resto material creado por sociedades humanas que ya no existen, con distintas motivaciones y diferentes finalidades, según cada caso. Como tal puede brindar información acerca de la actividad humana pasada.

La particularidad que posee el arte rupestre por sobre cualquier otro vestigio arqueológico es el doble valor de ser testimonios materiales de la vida de las sociedades humanas pasadas y de sus formas de manifestación plástica, la cual brinda un tipo de información diferente y complementaria de las demás. Los diseños gráficos muestran con imágenes la forma de ver el mundo de dichas sociedades extintas y se acercan, más que ningún otro vestigio arqueológico, al sistema de ideas de quienes las produjeron.

Teniendo en cuenta estas características el arte rupestre ofrece un vasto campo a la investigación científica. Dado que se trata de un resto material del pasado (ya que, en el presente es escasa o nula su práctica por sociedades vivientes) la Arqueología es la ciencia que propone su estudio desde un enfoque más completo, alentando un abordaje interdisciplinario para dar cuenta más acabada de los alcances de este fenómeno.

El enfoque arqueológico es el que interesa aquí, y a partir de él se evalúa una variada gama de posibilidades potenciales que ofrecen los estudios de arte rupestre para brindar información arqueológica, diferente y complementaria de la que se obtiene del estudio de otras clases de vestigios.

Estas potencialidades no han sido aún exploradas en su totalidad, tal vez debido a que gran parte de la comunidad científica de arqueólogos aún no ha tomado conciencia de la importancia de este tipo particular de vestigio en toda su dimensión.

De esta afirmación surge inmediatamente la pregunta de porqué hasta ahora ha sido relativamente «olvidado» o «dejado de lado» en la investigación arqueológica. Los factores seguramente son variados, pero de ellos cabe mencionar tres importantes:

En primer lugar, durante mucho tiempo en el desarrollo de la Arqueología prevaleció lo que podría denominarse el «paradigma cronológico», entendiendo como tal a la sobrevaloración de la necesidad de construir secuencias arqueológicas, basadas fundamentalmente en métodos absolutos (a partir de 1950) y referidas, en general a los que se denominaron sitios-tipo. Como hasta hace muy poco el arte rupestre no podía ser datado por métodos absolutos, era descartado a priori como un vestigio no-relevante.

En segundo lugar, la misma naturaleza gráfica de este fenómeno llevó en muchos casos al predominio de la valoración estética del mismo por sobre los demás atributos. Esto condujo a una confusión de enfoques, y, dado que la valoración estética no conduce al conocimiento científico arqueológico, sino que es objeto de otras ciencias, fue dejado de lado sin explorar sus otras posibilidades.

En tercer lugar, muchas veces -y también a causa de su naturaleza gráfica- fue utilizado para efectuar especulaciones interpretativas sin el «sustento» requerido por la Arqueología y que generalmente es aplicado a los demás vestigios. Esto produjo un rechazo a dichas especulaciones interpretativas, y con ellas al objeto de las mismas.

Teniendo en cuenta esta situación, cómo se puede «aprovechar» o «utilizar» la información que contiene el arte rupestre para la investigación arqueológica ?

Para comenzar, dentro de este enfoque, el término «arte», debería ser dejado de lado, ya que lleva implícitas valoraciones estéticas y connotaciones interpretativas que no deben ser consideradas a priori dentro de una perspectiva desde la Arqueología, y que, como se dijo, son propias y objeto de estudio de otras disciplinas. En reemplazo se propuso el término «representaciones rupestres»como una alternativa posible (ver Hernández Llosas 1985).

Luego, se debe considerar a las representaciones rupestres como un vestigio arqueológico más, susceptible de ser estudiado como cualquier otro resto material para los fines de la investigación de las sociedades humanas que vivieron en el pasado. Esto, que parece obvio, no lo es tanto cuando se observa como muchos proyectos arqueológicos dejan simplemente de lado las representaciones rupestres que aparecen en sus sitios o zonas, simplemente porque no las consideran valiosas o porque no manejan la metodología para analizarlas. Esto es tan grave como ignorar la cerámica que aparece en un sitio, por ser por ejemplo, especialista en lítico.

La contrapartida de esta situación en el desarrollo de la Arqueología en Argentina, ha sido dada por pioneros en los estudios sobre representaciones rupestres, entre los cuales cabe mencionar aquí, en primer lugar los trabajos Gradín (1978 y Gradín et al. 1976) y luego los de Aschero (1979, 1988). Estos investigadores no solo consideran a las representaciones rupestres como un vestigio arqueológico más, sino que han sido los primeros en implementar criterios analíticos, compatibles con los demás criterios aplicados a otros vestigios, que permiten abordar el estudio de las mismas dentro de proyectos arqueológicos generales.

No obstante, aún dentro de un enfoque desde la Arqueología, los distintos paradigmas van a condicionar el tipo de información que puede obtenerse del estudio de las representaciones rupestres, ya que la misma depende directamente de las preguntas que se formulen. Esta situación no es exclusiva de los estudios de representaciones rupestres, sino que es la manera en que opera la investigación y al presente están vigentes varios paradigmas arqueológicos dentro de la comunidad científica.

A su vez la TEORIA, dependiente de cada paradigma, va a condicionar no solo las formas de interrogación sino también la METODOLOGIA a aplicar, con ella la TERMINOLOGIA usada en cada caso, y, obviamente, los resultados finales alcanzados.

En este campo particular que involucra a las representaciones rupestres, dada su escasa aplicación hasta el momento, y la variedad de propuestas disponibles, solo cabe resaltar que es esperable:

1) coherencia entre paradigma, teoría, metodología, terminología y resultados

2) explicitación de los mismos

Esta puntualización que parece obvia, no lo es tanto al leer algunos trabajos sobre el tema, en donde, al no estar explicitada la terminología, ni el marco teórico aplicado no solo se dificulta la comprensión sino que los trabajos pierden credibilidad.

Con respecto específicamente a la TERMINOLOGIA, sería deseable, más allá del paradigma que se sustente, tratar de evitar términos que están connotados de por sí, tales como

. ARTE: término que implica una valoración estética, debería reemplazarse por REPRESENTACION

. PICTOGRAFIAS: término que significa escritura pintada, debería reemplazarse por

PINTURAS

. FIGURA: término que alude a referentes figurativos, debería ser reemplazado por

MOTIVO

Esta observación se genera en la necesidad de preservar la coherencia entre teoría – metodología – terminología, a la que se hace referencia más arriba, y, fundamentalmente, en la importancia de eliminar connotaciones interpretativas a priori contenidas en la terminología.

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