El aprendizaje transforma el cerebro

Al aprender, nuestro encéfalo cambia. El alcance de las modificaciones no afecta solo a la materia gris: también la sustancia blanca, responsable del flujo de la información, sufre modificaciones.

Inicio artículo

¡Por fin! Tras dos semanas de entrenamiento diario, el joven Aaron, de 23 años, ya sabe ejecutar juegos malabares. Al principio, las bolas alcanzaban el suelo una vez tras otra. Pero, de repente, el ejercicio empezó a salir redondo. Algo parecido le sucedió a Sarah, pero con el ballet. Al inicio tuvo que practicar con dureza los nuevos pasos de baile; ahora los realiza casi de memoria. También Thomas ha conseguido enormes progresos de forma paulatina. A sus 65 años y jubilado, ha vuelto a aficionarse al ajedrez, actividad de la que se está haciendo un experto. Mediante la practica constante con el ordenador de su nieto ha adquirido un buen olfato para efectuar los movimientos adecuados.
¿Qué ha cambiado en el cerebro de Aaron, Sarah y Thomas cuando aprendían los respectivos movimientos físicos o las jugadas de ajedrez? ¿Por qué fue necesario pasar por una fase de práctica individual antes de dominar las respectivas actividades motoras y cognitivas?
Nuestra cultura se basa en una transferencia de conocimientos y destrezas: continuamente adquirimos nuevas capacidades e información. No obstante, todavía resulta escaso el conocimiento acerca de lo que ocurre en el encéfalo durante ese proceso. ¿Se adapta cada vez la maquinaria de las neuronas a estos cambios, o bien se establecen e integran unidades de procesado completamente nuevas? Al aprender, ¿se modifica solo la comunicación entre las neuronas o se transforma también la estructura del cerebro, el hardware neuronal?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *