EGIPTO EL KYPHI Y LA SABIDURÍA POPULAR

Durante mucho tiempo, el pueblo egipcio fue el foco de malos tratos por parte de la historia, como no lo ha sido ningún otro pueblo de la antigüedad.

Más aún, cuando se descubrió la tumba de Tutankhamon en este siglo, las famosas «maldiciones del faraón» dieron lugar a muchas historias poco escrupulosas.
Numerosas tumbas fueron saqueadas y sus escritos se han perdido en gran parte.
Sin embargo, entre la enorme cantidad que aún se conserva, los estudiosos han descubierto su maravillosa civilización, de inteligencia superior, que se desarrolló a lo largo del fértil Nilo. Los egipcios erigieron una arquitectura y un arte que no tiene parangón con ningún otro de su época.
Desde sus orígenes, el reinado de este país fue creciendo hasta transformarse en el más fuerte de todos. Sus faraones, amantes de los tesoros, sometían a los pueblos que conquistaban y exigían a sus habitantes el pago de tributos. De todos ellos, los más apreciados eran el incienso, el sándalo y la canela; tal era la estima que los egipcios tenían por las esencias, que muchas veces las cambiaban incluso por oro.
Los faraones utilizaban grandes cantidades de estos materiales tan costosos, como ofrenda a los dioses. Luego, en ocasiones hacían grabar sus hazañas sobre las piedras. Sin duda estas poderosas ofrendas mermaban las riquezas del estado, pero eran aceptadas como muestra de fe religiosa. Entre los escritos hallados, figura la prodigalidad de Ramsés III, que llegó a quemar miles de cajas de medidas de incienso y manojos de canela junto a otros troncos de especies poco comunes. También la enérgica reina Hatshepsut (1500 aC), realizó una famosa expedición a las tierras de Punt, en busca de mirra y otras especias que sirvieran para los rituales de adoración a sus deidades.

Estos rituales religiosos se extendían más allá de la muerte, ya que los cuerpos embalsamados eran untados con ungüentos aromáticos y se colocaban tarros con estas plantas aromáticas para acompañar a los difuntos a su otra vida.

Pero de todos los aromas, el Kyphi era el más famoso de todo Egipto. Se trataba de una mezcla de productos de la naturaleza, que variaba de una región a otra (dadas las diferencias entre ellas en cuanto al clima y el relieve, que permitían el crecimiento de unas u otras especies de plantas).
De entre los griegos que mencionaban la Kyphi en sus escritos, Plutarco enumera los ingredientes que componían la fórmula básica, a la cual se le agregaban luego las variantes.
Estos eran dieciséis:Acacia Dulce, Alheña, Azafrán, Bedelio, Cálamo, Canela, Cardamomo, Croco, Enebro, Incienso, Juncia, Lentisco, Levaduras, Miel, Mirra, Nardo, Rodio y Vino.
El Kyphi era utilizado con varios fines: como medicina, se lo comían (lo cual explica la miel, las levaduras y el vino); como incienso, se lo quemaba durante las ceremonias religiosas. También se menciona en los escritos de Plutarco su uso para calmar la ansiedad, para ayudar a dormir, como también para iluminar los sueños.
Muchas de las recetas en las que se utilizaba el Kyphi, aún no han sido traducidas, pero no se puede negar que en la sabiduría popular antigua, las costumbres egipcias en cuanto al uso de las plantas aromáticas, despierta curiosidad aún hoy en día.

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