EDUCACIÒN CATÒLICA HOY

DECLARACIÓN FINAL DEL XXII CONGRESO DE LA CIEC. Con ella abrimos este número de la revista. No se trata de un formalismo, que normalmente en eso permanece. Es una síntesis final y, por lo mismo, el compromiso no solo de quienes tomaron parte activa esos días del Congreso, sino de todos los que nos interesamos y estamos involucrados, desde diferentes posiciones y lugares en tareas educadoras, compartiendo las grandes finalidades del proyecto educativo católico.
FRENTE A LOS «HAITÍS» DE AMÉRICA, ¿DÓNDE ESTAMOS NOSOTROS? es el título que el autor dio a las palabras inaugurales del Congreso, realizado en territorio de isla compartido con Haití. Es precisamente la situación de ayer y de hoy de este país, miembro fundador en 1945 de la Confederación, el detonante de cada una de las líneas que el autor cincela en el artículo. ¿Dónde está Haití y dónde está la escuela católica?
“Lo que está juego es mucho más que el éxito de este congreso: es el futuro y el sentido mismo de la educación católica en América” y ese futuro se juega en torno de nuestra capacidad para incluir a los últimos, a los pobres, en nuestras instituciones educativas. Y para esto son urgentes reformas variadas y a veces radicales, algunas de las cuales aquí vienen sugeridas.
LA ESCUELA CATÓLICA EN EL TERCER MILENIO: NECESIDADES, DESAFIOS Y EXIGENCIAS inicia cincelando una verdad de a puño: las prácticas educativas son necesarias para enfrentar los retos de esta nueva sociedad. Por ello es básico estar convencidos de que el referente social ha cambiado. En efecto, “estamos asistiendo al tránsito de una sociedad estática a una sociedad dinámica o de innovación”. Y esto quiere decir que donde no haya innovación no habrá futuro.
Las prácticas educativas de nuestra escuelas católicas deben corresponder a un proyecto concretado en unos valores que delimiten con claridad, con exigencia y firmeza nuestro decálogo educativo, que debe ser interiorizado por todos los que estamos comprometidos en esta misión. Ningún miembro de nuestras comunidades educativas debe dudar cuando le indaguen por el ideal de sociedad, de mundo que queremos ir concretando día a día.
IDENTIDAD Y CALIDAD FRENTE A LOS RETOS DE LA INCLUSIÓN Y DE LA NO VIOLENCIA. “INTUICIONES PARA ANIMARNOS” entrega una creativa, entusiasta e interesante propuesta de “intuiciones”, que el autor descubre en el camino de la inclusión como derrotero para reflexionar y actualizar la identidad de la escuela católica. Esas “intuiciones, que nacen de percepciones, son como fotos que recrean una nueva forma de mirar la escuela”.
El autor diseña un “fotolog” con siete fotos, que describe en forma breve especialmente en el impacto que tienen para los adolescentes y jóvenes y traza unas pinceladas sobre su incidencia en la educación y en la escuela. Una apretada síntesis viene expresada así: “Debemos resignificar los conceptos escuela y católica. Lo primero de una escuela, por obvio que parezca, es que sea escuela. Y lo primero de “ser católica” es su dimensión universal y diversa, y como tal, abierta a todos, esto es, incluyente, “de todos y para todos”, especialmente a los más pobres”.

LOS RETOS DE LA ESCUELA CATÓLICA recalca la necesidad de mirar el contexto social y cultural cuando de reflexionar sobre el compromiso misionero de los cristianos y acerca de la escuela católica. Tres subrayados constituyen este perfil de contexto: la sensibilidad individualista, la convivencia marcada por la globalidad y la diversidad y el sentimiento vital marcado por la vulnerabilidad y la incertidumbre.
“Frente a estos síntomas de desafección hacia el futuro, la escuela católica debe educar en la seguridad de que la vida tiene sentido, que no caminamos hacia un futuro necesariamente de destrucción personal y social”, escribe el autor, urgiendo la tarea de adelantar una renovación de nuestras escuelas desde el proyecto educativo católico para buscar en él las orientaciones más creativas.
DE LA IDENTIDAD DE LA ESCUELA CATÓLICA teje una serie de aproximaciones, unas desde una visión tradicional y desde la física cuántica otras, al concepto identidad. Pero todas ellas exigen una reflexión seria acerca de lo que significa “humano más allá de tendencias ideologizantes o dogmáticas” y comprender -aceptar que la “la educación es el único medio- siempre un proceso permanente – que hemos desarrollado los seres-humanos para ser-humanos”.
El enfoque de la identidad nos pide dar a luz una nueva concepción educativa en la que no solo aparezcan las identidades individuales, sino también las de los otros y la común o colectiva. Propone el autor la relectura del Sermón de la Montaña porque en él se descubre plenamente el proyecto educativo de Jesús, que pide aprendizajes permanentes no para unos cuantos selectos, sino para todos y que es la horma de la identidad de las escuelas católicas.
EL PROYECTO EDUCATIVO PASTORAL DE LA CIEC quiere hacer conciencia acerca del proyecto como una raíz para el gran proyecto social de nuestro Continente. El proyecto, fruto del trabajo común de los últimos tres años, propone un nuevo modo de ser persona, de ser sociedad, de ser Iglesia.
Brevemente desgrana el autor las características de ese nuevo modo de ser persona y comparte las líneas de acción y estrategias que tal vez permitan a cada una de las instituciones educativas de América y de forma especial a las escuelas católicas estructurar su propio proyecto educativo pastoral.
CONCLUSIONES DEL PRE CONGRESO ofrece la síntesis de los trabajos llevados a cabo durante todo el año por las Federaciones nacionales en torno de la identidad y calidad de la educación católica, las grandes variables propuestas para el XXII Congreso de la Confederación.

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