Educaciñon, Ética Y Religión

HONGOS

Definición

Es cierto que cada uno tiene su conciencia moral, personal e intransferible, sin embargo podemos hablar de superioridad ética de ciertos valores. Pueden darse inteligibles razones a favor de la sinceridad y contra el engaño o a favor del apoyo al débil frente a su aniquilación. Comprender en cambio los motivos por los que la masturbación es un grave pecado o las transfusiones de sangre son abominables exige fe en revelaciones misteriosas en las que no todo el mundo está dispuesto a creer. Desde luego quienes hagan suyas esas convicciones deben ser respetados y tienen derecho a comportarse según su patrón de excelencia.

La ética se distingue de la religión en su objetivo (la primera quiere una vida mejor y la segunda algo mejor que la vida), y en su método (la primera se basa en razón y la experiencia y la segunda en la revelación). Además la ética es cosa de todos, mientras que la religión es cuestión de unos cuantos, por muchos que sean: las personas religiosas también tienen intereses éticos, mientras que no siempre se da lo contrario.

La ética y la religión sirven para ejemplificar ante los estudiantes la diferencia entre aquéllos principios racionales que todos podemos comprender y compartir (sin dejar de ser críticos) frente a doctrinas muy respetables pero cuyo misterio indemostrable solo unos cuantos aceptan como válido.

¿ Educación Religiosa ?

Actualmente se considera una opción personal de los padres que el estado debe respetar, pero que no está obligado a costear. Los planes de estudio pueden incluir una asignatura del tipo «historia de las religiones», con preferente atención a la tradición greco-romana cristiana por su relevancia para comprender nuestra cultura. Pero no debe de ser prescriptiva, sino descriptiva, informativa. Y desde luego no debiera estar a cargo de un cuerpo especial de profesores vinculado al obispado, sino especialistas en filosofía historia o antropología. Solo así podrá ser evaluada académicamente como cualquier otra, pues la buena fe no admite puntuaciones terrenales. Su inclusión o no en los planes de estudio debe atender a las mismas consideraciones que otra materia docente, no a quienes usan como argumento los pactos con una Iglesia que resulta estar encabezada por un estado extranjero.

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