Economía del Alma

Por Marco Antonio Pacheco.

En mayo de 2010, tuve la oportunidad de viajar a Israel con Deepak Chopra; sabiendo que es un hombre inuyente en el mundo espiritual, el gobierno de Israel nos asignó a uno de los mejores historiadores judíos de nombre Aviad Amitai.

Durante este viaje, pude darme cuenta de algunas cosas que en otro momento me hubiese sido difícil entender, pero gracias a los años de espiritualidad de cognición Védica estudiados con Deepak y a la disposición de Aviad de mostrarnos la versión de los hechos, según la historia de la cognición judaica, pude percibir una historia claramente diferente a la que por herencia había aprendido en mis años de instrucción católica. Otra historia, que quiero compartirles y que, con su correlación, siento que puede ser la verdadera solución a nuestros problemas de percepción de
escasez en el mundo.

Después de haber hecho un largo recorrido por Israel, al llegar a la ciudad de Tabgha, lugar donde se dice que Jesús multiplicó los panes y los peces para alimentar a 5 000 personas teniendo en principio sólo cinco panes y dos peces. (Por cierto, único hecho –aparte de la resurrección- que aparece en los cuatro Evangelios canónicos).

Escucho a Deepak que dice: -No hubo ninguna multiplicación de los panes y de los peces.

A lo que, sorprendido, le digo: -Pero es lo que dice en el título del Evangelio.

Y él me contesta: –Marco, los títulos los pusieron cuando se romanizó el conocimiento.

Y añadió: -Si lees de corrido el Evangelio, no dice nada de multiplicar peces, ni panes, sino al revés, habla de partirlos o dividirlos.

A lo que le contesté: -Pero si dice que sobraron doce cestos de sobras.

Entonces, Deepak me hace una señal con la mano indicándome que el tamaño de los cestos era como de un puño, y agregó, mientras Aviad asentía con la cabeza: -En esos tiempos las personas caminaban mucho, y viajaban con pequeños cestos en bolsos o amarrados a la cintura; y en estos cestos, guardaban sus alimentos, entre ellos semillas, pan y peces salados.

Le pregunto a Deepak: -¿Entonces cómo le hizo?.

A lo que me contesta: -Los bendice y los hace prasdam (alimento divino), con ello es con lo que los alimenta; siendo Prasdam, la gente se puede alimentar oliéndolo, tocándolo con la punta de la lengua o viéndolo solamente.

Y agrega: -¿Cuánta gente no puede alimentarse, seguirse alimentando y no saciarse?… En el Evangelio, dice que se alimentaron, se saciaron e incluso sobró.

He de decirles que este ha sido uno de los temas que más me han intrigado, ya que los economistas y administradores intentan y hacen lo posible por encontrar soluciones en el mundo exterior para satisfacer las necesidades de la gente, y así eliminar el problema de la pobreza y la escasez. Ante esta situación, decidí investigar e intentar razonar lo que pudo haber pasado, y encontré las premisas siguientes:

Si en los Evangelios está encriptada la evolución de la consciencia de Jesús, desde la consciencia despierta, pasando por la consciencia del alma, la consciencia cósmica, la consciencia divina hasta la consciencia unicada…

Y si en cada estado de consciencia, la biología, el conocimiento, la percepción, la cognición, el humor, los sentimientos y la realidad por medio de los sentidos es diferente…

Entonces, la “economía del ser humano” también es diferente en cada estado de consciencia.

Y si en los estados superiores de consciencia, como en los que se presume se encontraba Jesús, se puede hacer que un grupo pase del estado de consciencia despierto al estado de consciencia divina…

Entonces, en ese momento, ese grupo experimenta una realidad diferente y por ende, es un grupo con “necesidades” (en este caso, mínimas) diferentes.

¿Qué quiero decir con esto?. Si la denición de economía más aceptada en la actualidad es la del economista Lionel Robbins, que dice que economía es la ciencia que estudia el comportamiento humano como la relación entre nes y medios escasos, los cuales tienen usos alternativos…

Entonces, el problema económico se resolvió, pero no en el mundo “exterior”, como se ha planteado todos estos años; su solución se encontró en el mundo interior perceptual de la consciencia, en el observador, en el alma, y no en el mundo exterior, no en lo observado.

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