Donde los niños árabes y judíos se toman de las manos

Donde los niños árabes y judíos se toman de las manos y aprenden
10.03.2011 12:27 |

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Un programa en el Museo de Tierras de la Biblia en Jerusalem une a niños de distintos barrios para que hablen y creen juntos. Utilizando el arte, el lenguaje árabe y hebreo, y la historia bíblica, la actividad guía a los niños a aprender sobre todas las cosas en la historia que los unen. Muy a menudo, las influencias en los medios, colegios y comunidades enfatizan sus diferencias, y amplían la división, en vez de achicarla.

Si ve a una niña árabe de la mano con una pequeña israelí en el Museo de Tierras de la Biblia en Jerusalem, no será por las charlas de paz entre la Autoridad Palestina e Israel, pero un resultado de un proyecto de coexistencia de 14 años.
El museo no solo invirtió en compartir los tesoros del destino abrahámico al público. Su fundador estaba comprometido con educar a las personas cuyas raíces comenzaron y se mantuvieron en la Tierra Santa. Como parte de esa iniciativa, gracias a las donaciones privadas de Estados Unidos, el Museo de Tierras de la Biblia tiene una actividad anual para dos grupos de chicos que raramente se encuentren: niños de cuarto grado del este y del occidente de Jerusalem. Aunque están cerca geográficamente, están en dos mundos distintos.
Desde el 2001, Yehuda Kaplan del museo, director de los programas educacionales, ha visto este único tipo de encuentros, aquel que inspira que las niñas se agarren de las manos mientras pasean por el museo y aprenden la una sobre la otra en el camino. Cada año hay tres o cuatro ciclos de encuentros para chicas y chicos, y cada uno dura cinco sesiones. El final del encuentro incluye a los padres de los niños.
Utilizando el arte, el lenguaje árabe y hebreo, y la historia bíblica, la actividad guía a los niños a aprender sobre todas las cosas en la historia que los unen. Muy a menudo, las influencias en los medios, colegios y comunidades enfatizan sus diferencias, y amplían la división, en vez de achicarla.
Las series de seminarios comienzan con una sesión introductoria donde los niños aprenden como caminar (no correr), hablar y respetar el espacio del museo. Para la mayoría de los niños árabes, y algunos israelíes, es la primera vez que visitan un museo.
Después se conocen entre ellos y descubren con sorpresa que el «otro» no tiene cola, bromea Kaplan. En otras sesiones, los niños crean una pieza de arte juntos, inspirada en lo que ven en las galerías. Otras actividades los ayudan aprender sobre la historia y si ésta es divergente.
El proyecto, llamado «La imagen de Abraham» y fundado con el apoyo de la Fundación Marsha Lilien Gladstein, se propone enseñar sobre el respeto mutuo y el entendimiento entre niños de diferentes poblaciones. En todo el programa, los estudiantes aprenden a entender el rol de Abraham, como el mismo patriarca de ambas fes.
«Usualmente trabajamos con niños de cuarto grado y vemos que las niñas se enganchan más fácilmente que los niños. Puede ser por la edad, o su habilidad para comunicarse, pero a veces vemos a las niñas de la mano, caminando por el museo», dijo Kaplan. Durante las ceremonias finales, los niños presentan sus trabajos de arte a sus padres, que tienen la oportunidad de interactuar entre ellos.
A pesar de su proximidad física, no es común para los judíos y árabes de Jerusalem tener interacciones normales en el día a día.
Luego de que se terminan las sesiones, les dan «la oportunidad de comunicarse entre ellos por teléfono. Y como muchos de los niños árabes no tienen computadoras, internet, o Facebook, es irrelevante, pero a veces se mantienen en contacto».
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