DNA Y GENOMA

Los elementos transposables son fragmentos de DNA que pueden cambiar su posición en el genoma. Algunos elementos se transposan mediante intermediarios de DNA (clase I), mientras que otros se transposan mediante RNA (clase II o «retrotransposones»).

La variedad de transposones encontrada en eucariotas y procariotas sugiere que las mutaciones que los originaron ocurrieron varias veces a lo largo de la evolución. No obstante, los orígenes celulares de los transposones aún no se han identificado. La presencia de transposones no parece beneficiosa para cualquier célula o organismo, aunque a la larga, los transposones parecen que son eliminados del genoma, lo que indica que son contraseleccionados. Los retrotransposones se transposan mediante un intermediario de RNA, por lo que requieren una transcripción. Algunos retroelementos están estrechamente relacionados con los retrovirus, mientras que otros provienen de genes celulares, los cuales han llegado a ser genes amplificables (o pseudogenes). Diferentes líneas de investigación sugieres la existencia de ligandos evolutivos entre transposones e intrones: ya que ciertos transposones pueden ser cortados y unidos a partir del transcrito, y ciertos intrones, también, capaces de transposarse.

Los procesos de transposición, retroposición y evolución intrónica, juntamente con la especularidad de los sucesos de recombinación, parecen ser una de las principales fuentes de la naturaleza.  Con esto, observamos que la evolución biológica es un constante cambio de la estructura genómica.

Uno de los descubrimientos más relevantes de la genética molecular fue la existencia de genes o grupo de genes móviles, llamados ELEMENTOS DE DNA TRANSPONIBLE. El descubrimiento de los transposones se debe a Barbara McClintock en maíz durante los años 40, que propuso que los cambios de color observados en los granos del maíz durante la mitosis eran producidos por «elementos controladores» que cambian de posición dentro del genoma. En 1967 se descubrieron en procariotas como mutantes polares en el operon lac de E. Coli, y confirmó la existencia de genes móviles. Hoy sabemos que prácticamente todos los genomas, desde virus a mamíferos contienen secuencias transponibles.

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