DISPUTA DE SELECCIÒN DE EMBRIONES

Polémica
Disputa por la selección de embriones con genes defectuosos
Algunos padres buscan hijos que porten idénticos “problemas” que los que ellos mismos tienen. Un artículo aparecido en la revista Fertility and Sterility ofrece un panorama polémico y sorprendente sobre hasta dónde pueden llegar algunos padres para asegurarse de que sus hijos permanezcan a su lado y satisfagan sus necesidades y expectativas.

El artículo habla acerca de las tecnologías que permiten elegir intencionalmente genes defectuosos que producen discapacidades como la sordera o el enanismo. La investigación discute el uso de una tendencia que aumenta día a día: la utilización del diagnóstico genético de preimplantación o PGD. Se trata de un proceso en el que se producen embriones en un tubo de ensayo y se analiza su ADN antes de transferirlos al útero de una mujer. De esta forma, pueden excluir los embriones que están destinados a padecer de condiciones tales como fibrosis quística o enfermedad de Huntington, y sólo implantarse los saludables. Aunque parezca extraño y escandalice a muchos, aumenta la lista de padres que se someten a costosos procedimientos de fertilidad para tener hijos con discapacidad. Resulta que algunas madres y padres no consideran ciertas condiciones genéticas como discapacidades, sino como una forma de entrar a una cultura muy variada y compartida. Para algunos sectores científicos y sociales esta práctica resulta en una tendencia alarmante. Por ejemplo, la revista cibernética Slate lo catalogó como “la inutilización deliberada de niños”. Controlar la composición genética de un niño, incluso para preservar lo que algunos considerarían como una enfermedad, se ha convertido en la táctica más reciente de algunos padres en una sociedad cada vez más globalizada, donde la identidad parece estar asediada y necesitada de una protección agresiva. No obstante, para la mayoría de los proveedores de PGD, este tipo de peticiones son inaceptables. El Dr. Robert J. Stillman, del Shady Grove Fertility Center en Rockville, Maryland, ha rechazado peticiones para utilizar el proceso para seleccionar condiciones como la sordera o el enanismo. La Iglesia también pudo expedirse al respecto, la Academia Pontificia para la Vida examinó la moralidad de la PGD. La XII asamblea general del organismo vaticano, se dedicó a considerar el embrión humano en la fase de preimplantación. La declaración final de la academia pontificia concluía que el embrión humano antes de la implantación es un ser de la especie humana, un ser individual, un ser que posee en sí la finalidad de desarrollarse en cuanto persona humana y a la vez la capacidad intrínseca de realizar ese desarrollo. Desde el punto de vista moral, “el simple hecho de estar en presencia de un ser humano (y sería suficiente incluso la duda de encontrarse en su presencia) exige en relación con él el pleno respeto de su integridad y dignidad”, continuaba la declaración. “Todo comportamiento que de algún modo pueda constituir una amenaza o una ofensa a sus derechos fundamentales, el primero de los cuales es el derecho a la vida, ha de considerarse gravemente inmoral”.

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