DISERTACIÓN DE LA FILOSOFA DIANA MAFFIA ANTE 300 MUJERES

Sobre el lenguaje masculinizado.
La filósofa porteña participó del seminario «Género y lenguaje sexista», que organizó el Area de la Mujer del municipio. «Las mujeres no hemos tenido la palabra», señaló la investigadora.
«La Real Academia Española es una especie de tribunal de la inquisición de la lengua», disparó la filósofa Diana Maffia al término del seminario «Género y lenguaje sexista», que organizó el Area de la Mujer el miércoles pasado en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia. Más de 300 mujeres de las procedencias más diversas fueron a escuchar a esta mujer que fue Defensora del Pueblo adjunta de la Ciudad de Buenos Aires, y que en este seminario escapó hábilmente del elitismo para hablar de la experiencia de todas los presentes. La disertante consideró que habría que ir «más allá de la cuestión del sexismo, para establecer alianzas con otros grupos vulnerables. Hay varones que quedan afuera de ese varón hegemónico que es sujeto de la lengua», afirmó Maffia para preferir el concepto de androcentrismo. En verdad, hizo una genealogía de los hombres que se apropiaron del discurso desde el origen de la sociedad occidental. No sólo eran hombres, sino también propietarios, blancos y capaces. «El lenguaje es una herramienta sumamente masculinizada porque las mujeres no hemos tenido la palabra. Y es pertinente considerar al lenguaje como un lugar que expresa, construye y refuerza relaciones de poder», agregó.
Además de establecer que a lo largo de la historia, en construcciones sociales como la Iglesia, la ciencia, la historia, la filosofía y el derecho, «los hombres se enuncian pero las mujeres somos dichas, no somos sujetos de enunciación», afirmó también que la mera adquisición del poder de la palabra no es suficiente. «No alcanza, porque se obtiene en instituciones misóginas», afirmó, para analizar el funcionamiento de esta jerarquía en tres dimensiones.
El idioma español tiene un sesgo sexista fácil de detectar, y difícil de erradicar. En este sentido, Maffia no restringió ese funcionamiento a la dimensión sintáctica del lenguaje, con la neutralización en masculino. Si bien reconoció su importancia, al indicar que «una mujer nunca sabe si está incluida o no cuando se habla en masculino. De ese sistemático desplazamiento, los varones se ven liberados». Pero fue más allá, al indicar que en su dimensión semántica, el lenguaje también hace profesión de fe masculina. «Este aspecto es importantísimo, porque allí se establece la relación de verdad, que es básica para analizar el tema de la autoridad y el poder». En esta dimensión, recorrió los sentidos diferentes que las mismas palabras tienen en femenino y masculino. Hombre y mujer pública, zorro y zorra fueron algunos de los términos enumerados, siempre en un contexto histórico que permitió a muchas mujeres de centros comunitarios y organizaciones sociales de la ciudad conceptualizar una sensación bien conocida: por qué el lugar de lo femenino está tan bastardeado, no sólo en el lenguaje. «El discurso no es inocente, encubre los vínculos de poder», afirmó la filósofa, quien analizó así cómo la violencia doméstica fue recluida al terreno de lo privado, ya que las mujeres fueron confinadas durante siglos en ese espacio, reservándose lo público para los hombres.
Pero el aspecto más importante que analizó la doctora en filosofía, integrante del Instituto Interdisciplinario de Género de la Universidad de Buenos Aires (UBA), fue el funcionamiento pragmático del lenguaje. Justamente, por los sentidos que el lenguaje construye, consideró necesaria una política del lenguaje, la decisión de intervenir en la realidad que el discurso construye. En esa línea reivindicó el concepto de género, porque «permitió reunir síntomas dispersos para darle un significado. Esa categoría hace 30 años no se podía usar porque no existía». Recordó que esa política se denomina naming, y permite la «apropiación de la palabra y los sentidos». Y allí cargó contra la Real Academia Española, que desconoció el término género y lo desvalorizó al preguntar si se trataba de telas.
No fue el único blanco de Maffia, que también se ocupó de la carta del Vaticano que ubica al feminismo como enemigo de la Iglesia. Durante el seminario hubo una permanente historización de los conceptos, y de los ejemplos que podían se interpretados por todas las presentes, que pudieron entender la apuesta de Maffia a encontrar «estrategias de contrapoder».
Para la filósofa, hablar de género y lenguaje sexista no es un tema menor, sino todo lo contrario. «Creo que la dignidad es una necesidad básica que está insatisfecha en mucha gente. A pesar de tener experiencias muy plurales, algo que tiene que ver con el modo en que no nos encontramos incluidas es persistente y nos genera una inquietud personal pero también política ?consideró?. Es algo que va a afectar toda la vida de todas las mujeres. El lenguaje es el medio en que nos humanizamos y en que nos incluimos en una cultura».
El seminario formó parte de Ciclo de Actividades Culturales organizadas en relación con el III Congreso de la Lengua Española. En este ciclo, también se desarrollará el Concurso de Ensayos sobre «El sexismo en el lenguaje», que organiza el Area de la Mujer de la Municipalidad. «Me pareció una estrategia muy interesante. Pensar que acá va a ocurrir un hecho internacional, sumamente relevante, que es el Congreso de la Lengua, pero la cultura es para todos y por lo tanto de esto nos podemos apropiar todas las personas, no necesariamente quienes sean académicos», concluyó después del seminario.

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