Dinastía osmanlí

La dinastía osmanlí, también llamada la Casa de Osmán (nombre del que deriva la palabra otomano), rigió el Imperio turco otomano desde 1281 hasta 1923, comenzando con Osmán I (sin contar a su padre, Ertuğrul), si bien la dinastía no fue proclamada hasta 1383 cuando el tercer monarca de la dinastía, Murad I, se declaró sultán. La dinastía fue conocida con el nombre de Osmanli en honor de Osmán.

El Sultán era el único regente y gobierno del imperio, al menos oficialmente. Ostentaba muchos títulos, tales como Soberano de la Casa de Osmán, sultán de sultanes, jan de janes, y desde 1517 en adelante, «comandante de los creyentes» y «sucesor del Profeta (Mahoma) del Señor del Universo», es decir, califa; debido a esta reforma introducida por Selim I el imperio era sinónimo del califato, el «Estado Islámico» por excelencia, por lo cual el sultán quedaba investido de facultades políticas pero también religiosas como «defensor de los creyentes»; semejante título implicaba una rivalidad con otros grandes monarcas islámicos (como los sah (shah) de Persia).

Nótese que los dos primeros gobernantes, Osman y Orhan se llamaron bey en su tiempo de gobierno. El sultanato fue abolido el 1 de noviembre de 1922 por el gobierno nacionalista que surgió triunfante de la Guerra de Independencia turca, forzando al sultán Mehmed VI a partir al exilio, y estableciendo una república en Turquía sobre los restos del Imperio Otomano. El califato fue abolido en 1924 por el gobierno secularizador de Mustafa Kemal Atatürk.

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