Dilma aprueba el Código Forestal del latifundio

Toda la campaña nacional, hecha por los movimientos sociales y ambientales, en favor del “Veta todo, Dilma” no fue suficiente para impedir el mayor ataque a la legislación ambiental de la historia del país, con la aprobación del nuevo Código Forestal.

El último día 25 de mayo, la presidenta Dilma Rousseff anunció la nueva legislación ambiental al país. Se trata de una flexibilización de los dispositivos de protección ambiental, cuyo objetivo es el favorecer la expansión del agronegocio.
La nueva ley prevé innumerables dispositivos de amnistía y perdón de multas a las desforestaciones realizadas hasta el 2008. Además, la nueva ley disminuye las áreas a ser recuperadas, como las APP’s y las RL’s (Áreas de Preservación Permanente y Reservas Legales).
¿Qué dice la nueva ley?
 
Después de la divulgación del veto parcial de Dilma, el Comité Brasil en Defensa de las Florestas se evaluó cómo estaba la nueva ley.
Según el Comité, la puerta para el perdón a los desforestadores fue abierta con el mantenimiento de la definición de “área rural consolidada” para las ocupaciones ilegales ocurridas hasta julio del 2008. O sea, quien desforestó hasta esa fecha será amnistiado.
También hubo una reducción de las franjas de protección de las APP’s en lo que se refiere a las bosques ribereños (a la vera del río, que los protegen contra procesos de sedimentación). La antigua ley preveía una franja de protección que variaba de 30 a 500 metros. Ahora esa franja es de 5 a 100 metros. Como si no bastase, la ley amnistía la recomposición a aquellos que desforestaron esas áreas hasta julio del 2008.

La ley también no obliga más la recomposición de APP de altos de colinas y laderas, manteniendo, incluso, la actividad pecuaria en esas áreas. También amnistía la no recomposición a las APP’s de nacientes, ojos de agua, lagos y lagunas naturales; ocupaciones en áreas de manglares ocupados hasta julio del 2008 y permite nuevas ocupaciones en hasta 35% en la floresta atlántica y 10% en la amazónica.
Otra medida que llama la atención es la reducción de la Reserva Legal (área localizada al interior de la propiedad que debe ser mantenida con su cobertura vegetal nativa) en estados donde el 65% de su territorio está formado por Unidades de Conservación (UC) o Territorios Indígenas (TI). Los municipios donde el 50% de su área está formado por UC o TI también sufrirán con la disminución de la Reserva Legal.
Esa medida va a afectar, por lo menos, a 80 municipios en la Amazonía, incluso, según el Comité Brasil en Defensa de las Florestas. También afecta inmediatamente a todos los municipios del Amapá. De acuerdo con la antigua ley, el porcentaje de Reserva Legal para propiedades en la Amazonía Legal era del 35%. En los demás ecosistemas y regiones del país, el porcentaje de Reserva Legal es del 20% del total de la propiedad.
Como si todo eso no fuera suficiente, la presidenta Dilma devuelve al Congreso Nacional la decisión sobre la protección de las florestas, lo que será hecho apenas después de la conferencia Río +20.
Compromiso con el latifundio
 
A pesar de sus promesas en la campaña electoral, Dilma cedió a las presiones de los latifundistas del país. Pero, la capitulación no sorprende. En realidad, los cambios en el Código Forestal brasileño sólo entrarán en vigor gracias a la intervención del propio gobierno. El objetivo es ampliar la frontera agrícola del país y aumentar la exportación de productos primarios para el mercado internacional. Es esa la “reprimarización” de la economía brasileña que es vendida como “crecimiento”. Su único papel es profundizar la dependencia de Brasil en relación al mercado mundial.
Dilma es coherente con el conjunto de ataques iniciados por el gobierno de Lula, que decretó la MP 422, legalizando las propiedades públicas de hasta 1.500 hectáreas ocupadas ilegalmente por el latifundio, liberó líneas de crédito al agronegocio y liberó los transgénicos en el país. Por otro lado, ninguna unidad de conservación ha sido creada por el gobierno de Dilma. Por el contrario, aprobó la disminución del tamaño de varias UC’s y TI’s, sobre todo en la Amazonía, para construir en ellas grandes hidroeléctricas y proyectos de minería.
Dilma no sólo preservó la columna vertebral de la propuesta ruralista al Código Forestal, con amnistía y disminución de áreas protegidas, como se encamina para entrar en la historia como la presidenta que abrió las puertas a la devastación ambiental de todo el país.

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