Después de la muerte

El cuerpo del hombre muere y su alma, el mecanismo psíquico de conciencia entre el cuerpo y el espíritu, también es temporal. Pero el espíritu, o la unidad de conciencia individualizada, persiste inafectado por los cambios que sucedan en aquello que no es eterno.

Al morir tiene lugar un proceso en donde se asimila la experiencia de la vida que pasó y se extrae todo aquello que puede ser de utilidad para el desenvolvimiento espiritual. Luego el Ego (Yo) la parte inmortal en el hombre, con toda la experiencia útil extraída de su vida anterior, goza de un estado de renovación subjetiva hasta encontrarse otra vez preparado para una nueva vida terrena, donde seguirá desenvolviendo todas sus potencialidades y autoconciencia.

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