Después de 103 años, prohíben “amar a Dios” en la Promesa scout de las Chicas Guía

Dicen que quieren abrirse a todas las mujeres, pero obligan a «servir a la Reina». En cualquier ceremonia de renovación de la promesa, será obligatorio usar la nueva formulación: Dios está prohibido.
20 junio 2013.- Cuando Lord Baden Powell, cristiano anglicano, fundador del movimiento scout murió en 1941, dejó una carta dirigida a todos los scouts del mundo, en la que mencionaba a Dios 3 veces en 5 párrafos (es hermosa puede leerse al final de este artículo). Su última frase a las puertas de la muerte, su última petición a los jóvenes y niños, fue:
«Estad siempre listos para vivir felices y morir felices: aferraos siempre a vuestra promesa Scout, aún cuando hayáis dejado de ser muchachos, y que Dios os ayude a hacerlo así«.
Pues bien, a las chicas scout británicas, las mismas que él fundase en 1910, ya no les interesa la petición de Baden Powell de «aferrarse siempre a vuestra promesa scout»: ahora tienen otra promesa distinta, y Dios no las ayudará porque Dios está prohibido en ella.
La promesa scout original, que aparece en el libro Escultismo para Muchachos de Lord Baden Powell de 1908 dice:
Por mi honor prometo:
– Hacer cuanto de mí dependa para cumplir mis deberes con Dios y la Reina.
– Ayudar a los otros, sin importar el sacrificio propio.
– Conocer la Ley Scout y obedecerla.
La versión femenina de la promesa, posterior, pedía «amar a Dios».
Prohibido «amar a Dios»
Ahora, la asociación de Chicas Guías del Reino Unido (fundada en 1910 por Baden Powell, con su hermana Agnes como responsable), después de una «amplia consulta que ha reunido la opinión de 44.000 personas» (incluyendo, admiten, muchos que no son guías ni scouts), ha decidido imponer una nueva promesa, y no como una alternativa para ateos o agnósticos, sino como obligatoria para todos, prohibiendo que las chicas cristianas, musulmanas o judías prometan amar a Dios…¡pero no servir a la Reina!
O dicho de otra forma: la Reina es obligatoria, aunque uno sea antimonárquico, pero Dios está prohibido, aunque las chicas sean teístas.
¿Y en el lugar de Dios, qué se pone? Pues se pone una nueva divinidad: ¡una misma! Y desarrollar «mis creencias» (las de una niña de 10 años…). Por supuesto, nada de prometer «por mi honor». Además, un mención a la «patria» que había en una versión anterior es sustituida por «mi comunidad»… que en una chica de 11 años pueden ser, simplemente, sus tres amigas cercanas.
La promesa de las Chicas Guía a partir de 2013 queda así:
Prometo que haré lo mejor [my best]:
– para ser fiel a mí misma y desarrrollar mis creencias
– para servir a la Reina y a mi comunidad
– para ayudar a otras personas
– y para guardar la Ley Guía [o «brownie», en las más pequeñas]
Argumentario para la prohibición
La metodología scout suele generar personas concienzudas y la web de las Chicas Guías británicas, concienzuda, ofrece un cuestionario de preguntas y respuestas respecto al cambio de la promesa guía.
Dice, por ejemplo, que se retiró la frase «amar a mi Dios» porque «reafirma el compromiso del Guidismo de abrirse a todas las chicas; es el resultado de la consulta que mostraba que la mayor protesta respecto a la Promesa era la frase ´amar a mi Dios´ porque ´no refleja la sociedad en la que vivimos´ y hay que abrirse a todos».
Pero, si hay que abrirse a todos, ¿acaso mantener la mención a la Reina no impide abrirse a las chicas antimonárquicas?
«El Guidismo está orgulloso de tener a la Reina como nuestra patrona; en la consulta los resultados mostraron un fuerte compromiso a mantener a la Reina en la Promesa», responde el movimiento. Además, como se quita la palabra «país», la Reina sirve para demostrar el compromiso con el país. Pero claro, ese «abrirse a todas las chicas», no es «a todas»... es «a todas las que acepten la Reina [algo que británicas republicanas, nacionalistas irlandesas o escocesas, o jacobitas no aceptarían] y acepten no mencionar a Dios».
Nada de poder elegir
Pero… ¿no podría haber dos promesas alternativas, una para lo que quieran seguir declarando que amarán a Dios, y otra para los que no?
El movimiento ha decidido prohibirlo: ni siquiera las antiguas chicas guías, las que hicieron la Promesa anterior, podrán volver a pronunciar la promesa con
Dios. Cuando se realice alguna ceremonia de renovación de la Promesa será, obligatoriamente y para todas, con la nueva promesa sin Dios.
A ninguna chica ni adulta se le pedirá hacer o renovar la Promesa hasta que esté lista, pero cuando lo haga, deberá usar las palabras actualizadas«. Y las adultas con cargos como comisionadas o líderes «deben hacer la Promesa [nueva]»: a ellas no se les permite ni el silencio.
Crear scouts tradicionales
De hecho, la deriva relativista y anti-teísta o anti-cristiana de las Chicas Guías británicas en los últimos años ha hecho que las iglesias cristianas tendiesen a generar sus propios movimientos scouts independientes, que se federan y alían por su cuenta y se presentan como el «escultismo tradicional fiel al modelo de Baden-Powell».
En el continente europeo, por ejemplo, uno de los ejemplos más exitosos de scouts tradicionales que defiende el elemento cristiano es Scouts de Europa, que tiene como socia una Asociación Británica en Reino Unido.
El «yo» en el centro
En Inglaterra ha habido reacciones a la nueva promesa de las Chicas Guías: «Quizá estén reflejando por dónde va la sociedad, pero es una vergüenza que el ´yo´ se ponga en el centro de esta manera», señala el canónigo anglicano Christopher Sugden.
Sustituir «amar a mi Dios» por «ser fiel a mí misma y desarrollar mis creencias» es todo un cambio… hacia el egocentrismo. Muy lejos de la carta de despedida de Baden Powell de 1941:
Queridos scouts: Si habéis visto alguna vez la obra Peter Pan, recordaréis cómo el jefe de los piratas siempre estaba pronunciando su discurso de despedida por temor de que cuando le llegara su hora no tuviera ya tiempo de compartirlo. Algo así me sucede a mí, y, aún cuando no me estoy muriendo en este momento, lo haré uno de estos días y quiero mandaros un mensaje de despedida. Recordad, esto es lo último que oiréis de mí, por tanto meditadlo.
He tenido una vida muy dichosa, y quiero que cada uno de vosotros la tenga también.
Creo que Dios nos puso en este mundo maravilloso para que fuéramos felices y disfrutáramos de la vida. La felicidad no procede de ser rico, ni siquiera del éxito en la propia carrera, ni de concederse uno todos los gustos. Un paso hacia la felicidad es hacerse sano y fuerte cuando niño, para poder ser útil y así gozar de la vida cuando se es un hombre.
El estudio de la naturaleza os mostrará cómo Dios ha llenado el mundo de belleza y de cosas maravillosas para que las disfrutéis. Contentaos con lo que os haya tocado y sacad el mejor partido de ello. Mirad el lado alegre de las cosas en vez del lado triste.
Pero el camino verdadero para conseguir la felicidad pasa por hacer felices a los demás. Intentad dejar este mundo un poco mejor de como os lo encontrasteis y, cuando os llegue la hora de morir, podréis morir felices sintiendo que de ningún modo habréis perdido vuestro tiempo sino que habréis hecho todo lo posible. Así, estad «Siempre Listos» para vivir felices y morir felices: aferraos siempre a vuestra promesa Scout, aún cuando hayáis dejado de ser muchachos, y que Dios os ayude a hacerlo así.

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