Desarrollar un «lenguaje interior» ayudaría a los niños con TGD

Enseñar a los niños con trastornos generalizados del desarrollo (TGD) a hablar mentalmente, podría mejorar su capacidad para hacer frente a los problemas cotidianos y aumentar sus probabilidades de vida independiente como adultos, indicó un nuevo estudio.

La mayoría de los niños aprenden a resolver problemas hablando en voz alta, pero a medida que crecen, los niños pasan a “hablar en sus cabezas”, es decir, de manera interior, para hacer frente a posibles obstáculos.
“En el caso de individuos con autismo, si bien cuentan con la capacidad de realizar este diálogo interno, muchas veces no lo hacen. Enseñar a estos niños a utilizar el llamado ‘lenguaje interior’ podría hacer una gran diferencia a largo plazo”, comunicaron los investigadores responsables en la revista “Desarrollo y Psicopatología”.
Para realizar dicho estudio, un grupo de psicólogos británicos entrevistó a 15 adultos con TGD de alto funcionamiento y 16 personas con desarrollo regular, a cada participante se le pidió que realizara una tarea diseñada para medir su capacidad de planificación. Luego se les pidió que repitan las palabras martes o jueves en voz alta mientras continuaban con su tarea, algo que podría distraer a una persona durante el habla interna de la estrategia.
El desafío adicional no hizo ninguna diferencia en la mayoría de los participantes del estudio con autismo, pero llevó al 90% de aquellos sin el trastorno a los peores resultados. Según los investigadores esto indicaría que las personas con autismo no suelen hablar las cosas de manera interior. El estudio encontró que las personas que más dificultades tenían en la comunicación eran a su vez las que menos empleaban el lenguaje interiorizado.
Sin embargo, los especialistas manifestaron que enseñar a los niños con autismo a desarrollar el habla interior a una edad temprana puede hacer una gran diferencia.
“Estos resultados muestran que el lenguaje interior tiene sus raíces en la comunicación interpersonal con los demás durante los primeros años de vida, y demuestra que las personas que son pobres en comunicación con los demás en general, alcanzan bajos niveles de comunicación con ellos mismos”, expresó David Williams de la Universidad de Durham, responsable del estudio.

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