DERROTA DE LOS CHARRUAS

Los primeros caballos que llegaron y quedaron en nuestro territorio fueron de origen asunceño, habiendo sido traídos en 1574 desde Santa Fe por su gallardo fundador Juan de Garay. Un testigo presencial, el arcediano Martín del Barco Centenera, evoca asi el emotivo instante en que llega con Días Melgarejo al encuentro de Garay, que orillando el Paraná venía en auxilio del adelantado Juan Ortiz de Zárate.
“ Que pena que dolor no mitigara
El ver al buen Garay por aquel llano…”
Y mientras el bergantín va navegando hacia San Salvador, en tierra oriental le espera una sorpresa al gallardo vizcaíno : los charrúas , que a la aurora del día siguiente “vienen en son de guerra” . Posiblemente en tierras del extremo norte del departamento de Colonia o , con menos probabilidades en el sur de Soriano, se entabló el combate. Según el clérigo extremeño fueron treinta y tres los que entraron en acción con Garay :

“Doce caballos se ensillaron,
El Capitán con once compañeros,
Que muchas de las sillas se mojaron,
Salieron veintidós arcabuceros;
Los bárbaros a vista se llenaron
Con orden y aparato de guerreros,
Con trompas, y bocinas y tambores
Hundiendo todo el campo de rededores”

Garay dice que eran treinta en total. Allí , según sus lacónicas expresiones “Castigué y desbaraté los indios que habían muerto a los españoles ( de Ortiz de Zárate) con harto riesgo de mi persona, porque me mataron el caballo y estaba caído y malherido entre los enemigos , de donde rescaté cinco o seis españoles que habían cautivado”
Treinta es seguramente el número de pobladores de Santa Fe que acompañaron a Garay. Lo dice el mismo Barco Centenera en un canto anterior.

“Partió con treinta mozos valerosos
Y veintiún caballos y servicio
En balsas y los mozos deseosos
De guerra que le tienen por oficio”

Por primera vez los charrúas, capitaneados por Zapicán, se enfrentan en áspero combate con hombres adiestrados en la lucha contra los indígenas que acuden al combate cabalgando. Pero su presencia no infunde pavor a los bravos hijos de esta tierra, que dejan sus vidas abrazados a los equinos, como aquél que matara a puñaladas Osuna, al intentar cortar con los dientes las riendas del caballo y el llamado Abayubá por Barco Centenera, que muere lanceado por Leyva, luego de cortar la rienda de su caballo, también con los dientes.

“Que tantos por el suelo van rodando
Cuantos caballo y lanza van tocando”.

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