Derrick de Kerckhove: «El mérito del papel es que no es interactivo, hay que protegerlo»

Derrick de Kerckhove (Wanze, Bélgica, 1944) está considerado uno de los críticos más afinados de la cultura mediática y las nuevas tecnologías. Colaboró durante una década con Marshall McLuhan, el gran visionario de la comunicación que acuñó el concepto de “aldea global”, y dirigió la cátedra que lleva el nombre de este en la Universidadde Toronto. Es autor, entre otros libros, de Inteligencia en conexiónLa piel de la cultura The Architecture of Intelligence, profesor en el departamento de Francés dela Universidad de Toronto, de Sociología en Nápoles y, en España, miembro de la junta consultiva del IED Barcelona Escola Superior de Disseny e investigador enla Universitat Oberta de Catalunya.

De Kerckhove considera que a partir del desarrollo de las redes y de la conectividad han nacido nuevas metáforas tecnológicas que afectan a la percepción cotidiana del tiempo y el espacio. Es vehemente en su optimista defensa de las posibilidades que ofrecen las redes sociales, pero señala la paradoja de que internet es a la vez un territorio de libertad y una “prisión”.

¿Cómo fue su infancia, estaba muy enganchado a la radio y la televisión?
Tenía seis años cuando llegué a Pakistán y nueve y medio cuando volví a Europa, ¡en coche de Delhi a Bruselas! Las diferencias culturales entre esos países y Occidente me marcaron. Mi hermano tenía una radio de galena, y podía escuchar la voz humana que salía de una pequeña piedra. Era increíble, mágico. Y el teléfono también era mágico, del mismo modo que lo es ahora Skype. Le haré yo ahora una pregunta a usted: ¿por qué Harry Potter es tan famoso?, ¿por qué una fantasía occidental de la edad media ha conquistado todo el mundo?

¿Por qué?
Porque te permite imaginar. Pensar que algo maravilloso sucede en la pantalla.
El cine es un sueño colectivo. El estrés que la gente puede sentir durante el día se reorganiza en una sala oscura. Encarna los deseos, las esperanzas de un número enorme de personas.
¿Es la magia a la que se refería?
En los 60 ya existía el 3D y nadie le prestó atención. Ahora vuelve, porque representa la aspiración de la actual civilización de vivir frente a una pantalla y de penetrarla, eso es literalmente Avatar, que vendría a ser un Pinocho 2.0. Porque Pinocho encarna la conquista de la máquina. Es la historia de un niño que va del campo a un mundo mecanizado. Ahora hay tecnologías que permiten saber qué estas pensando y plasmarlo en una pantalla. Nosotros somos ahora víctimas consentidoras de las extensiones virtuales que nos rodean. Todas nuestras relaciones están transformándose en digitales.
¿Qué implicará esa transformación?
Nadie sabe exactamente la dirección de los cambios, pero hoy las transiciones son mucho más rápidas. Este es el tema también de películas como El Show de Truman o Cómo ser John Malkovic. La gente está probándose diferentes formas, diferentes trajes, y buscando el que les sienta mejor.
¿Alguna hipótesis?
Los niños también están cambiando. Pasan un mínimo de cinco horas al día delante de la pantalla. Demasiados niños están dejando de salir a la calle o a las casas de sus amigos. Se conectan a Facebook, a Skype, están solos juntos. Algo absurdo está sucediendo, no lo condeno, pero tengo una mirada crítica. Estamos yendo hacia una cultura global, pero tenemos una absoluta crisis financiera y de valores. Estamos dirigidos por sociópatas que gobiernan nuestros países y nuestros bolsillos y que amasan, de forma enfermiza, ingentes cantidades de dinero que no necesitan, y miles de personas que necesitan ese dinero no lo tienen.
¿Y cómo se cambia este panorama?
Tenemos que superar una suerte de azar centralizador. Necesitamos un regionalismo, y en esto Europa es un buen ejemplo. Y a la vez tenemos que ir a un orden moral global. Los indignados son un ejemplo de que vamos en la buena dirección.
¿Qué papel tienen las nuevas tecnologías en este nuevo orden? ¿Se ha exagerado?
No. Los jóvenes tunecinos, por ejemplo, no era la primera vez que se preguntaban por su futuro, y ya habían protestado antes contra Ben Ali. Pero era la primera vez que tenían cámaras en los móviles, y Facebook. La opinión local ya no será nunca más una opinión local. Antes la policía reprimía y nadie se enteraba. El caso de Egipto es diferente. Las mujeres estaban más involucradas de lo que la gente cree. Ellas organizaron las manifestaciones en las calles y en la plaza Tahrir. Allí tuvo mucha importancia Twitter, que circula de forma diferente que Facebook, y que tal vez tiene más poder, porque, aunque se quiera cortar internet, los acontecimientos dramáticos se pueden retuitear y dan la vuelta al mundo.
Casi nadie puede prescindir del móvil, o de revisar continuamente el correo electrónico. ¿La tecnología nos obsesiona?
Somos gente libre, pero prisioneros de los hilos de la tecnología, es la paradoja de Pinocho. Es mejor saber que somos prisioneros. Esa es la clave. El conocimiento te da más posibilidades de elección, de decidir qué quieres hacer con tu tiempo. Nuestra vida transcurre entre pantallas, el ordenador, el móvil, pero también la televisión, que se está convirtiendo en un gran videojuego. Y jugamos porque nos atrae. Las pantallas conforman nuestro presente; somos prisioneros de las imágenes y tenemos que pasar por el tubo. Mi padre y yo nacimos en una cultura literaria. Una cultura del alfabeto. Ahora, mi cabeza está en la nube, en el ordenador, en el móvil, en la tableta. Y ya no se puede volver atrás. Los niños ya nacen en una cultura digital.
¿Y eso es positivo o negativo?
Es imposible juzgarlo. Nada puede ser peor que las guerras de religión en el Renacimiento. Y, al mismo tiempo, no te puedes culpar por haber acertado o haberte equivocado. Puedes vivir en el mundo mágico de la religión y creer en el mesías y la superstición o inclinarte por la ciencia, luchar por tu libertad individual separando la religión del Estado. Es una opción íntima y, para conseguirlo, hubo 200 años de guerras religiosas. Ahora sucede lo mismo.

 

¿Hay una brecha digital entre países ricos y pobres y entre los niños y los adultos?
La brecha entre países ricos y pobres se está haciendo más pequeña. Es mayor en los términos en que hablaba de ladrones sociópatas. Pero, en internet, David y Goliat tienen las mismas armas. Y lo mismo pasa entre los gobiernos y la población.

 

¿Cambiarán las tecnologías digitales la estructura de nuestro cerebro?
Esto ya ha sucedido. Y es irreversible. Los niños ya piensan en términos hipertextuales. Pueden ir de aquí allá sin seguir un orden lineal.
¿Y de qué calidad es esta nueva comunicación? Se habla por el móvil de asuntos de trabajo, mientras se escribe a un amigo… ¿No es todo más disperso?
La gente siempre ha fijado su atención en los lugares equivocados. Es como conducir un coche mientras estás pensando en otras cosas. Somos absolutamente multitarea. Nicholas Carr escribió el libro Google Make Us Stupid (Google nos hace estúpidos), y hay muchas críticas a los nuevos medios en términos intelectuales. Pero hay otro aspecto que se debe considerar, y es que cuando estás en Facebook estás conectado con un montón de gente. Puedes enviar un mensaje a una sola persona, pero potencial y mentalmente estás conectado con todo el mundo, aunque no estés hablando con ellos. Tu identidad está en la nube, pero es una identidad que no es profunda. Eso no quiere decir que los niños no sean profundos, su carácter es increíblemente complejo. Parece más superficial, pero la conexión de las mentes, de la sensibilidad, requiere una alta capacidad para ser crítico, para manejarse en este mundo digital.
¿Está cambiando el concepto de privacidad?

Antes los diarios personales eran muy íntimos y ahora hay una exposición pública tremenda…
Sí, es la publicy, ser público y privado a la vez. Es una de las paradojas de la libertad y de la prisión que supone internet. Invertimos mucho tiempo y esfuerzos en ofrecer el mejor perfil. Y al mismo tiempo, en hacerlo de una forma sensible, que diga: hey, soy yo mismo el que está ahí. Las redes son también herramientas socializadoras. Mucha gente dice que las conexiones que tiene con otra gente en internet con la que nunca se ha visto cara a cara son más fuertes que las que tuvieron, por ejemplo, con los amigos de la infancia.
¿Por qué cree que los adolescentes tienen esa compulsión por fotografiarse continuamente para luego colgarlo en Facebook? ¿Se están haciendo una fotografía o es otra cosa?
Le hablaré de mi experiencia. Yo también fotografío mucho porque vivo muy deprisa, y para mí la fotografía es realmente una instantánea. Las fotografías son una parada en mi vida veloz. Con ellas puedo mirar atrás, ver los detalles y recontextualizar. La segunda razón es el deseo de duplicar el tiempo. Con un móvil en tus manos llevas contigo algunos megabytes que tienen el poder de grabar cosas con las que tenemos contacto a través de nuestras cámaras. Vemos el mundo como lo graban estos aparatos y oímos nuestra voz a través de ellos, que es completamente diferente a como la oímos cuando hablamos. Ahora es muy fácil grabar tu vida y editarla, puedes reproducir tus sensaciones.

 

Pero eso es lo que ha hecho siempre la fotografía, plasmar un instante para que permanezca y revivirlo luego…
Sí, pero en el futuro habrá un montón de datos de mi vida a los que podré acceder, y podré mostrar mis mejores momentos a los demás y los demás compartir los suyos conmigo. Es la nueva novela.

Pierre Bordieu hablaba en los años 60 de la fotografía como un arte medio (art moyen), tanto porque estaba a medio camino entre el arte y la representación como porque era una actividad de las clases medias. ¿Qué cambios implica su práctica masiva gracias a los móviles?
Los grandes fotógrafos continúan haciendo grandes trabajos, y las buenas fotografías siguen impresionándonos. Es como con la música. Ahora hay una fuente inagotable de imaginación, de creatividad, de tecnología, de ingeniería. Todo se está volviendo arte medio en fotografía. Todo se transforma en software, en bytes. Se siguen haciendo pinturas reales, esculturas reales, y esto continuará. Y estos trabajos se verán reforzados con la obligación de tener que competir con las nuevas tecnologías. Todo el mundo puede hoy dar un aire semiprofesional a su website, pero un gran fotógrafo, un gran artista, un gran diseñador de webs seguirán siendo necesarios. YouTube es el medio de comunicación más caro en la historia de la humanidad, un magma de imaginación que contiene maravillosas piezas artísticas, y es gratis.

¿Qué posibilidades hay de que internet se convierta en una alternativa informativa a los medios tradicionales?
Es un gran mérito la labor de los periódicos en papel, que tienen una gran competencia con parásitos como internet, la televisión… Los niños tienen que seguir escribiendo. Tu identidad depende de que se mantenga la escritura y la lectura en papel. La letra impresa en papel es actualmente el único ámbito donde el lenguaje se detiene. No se detiene en tu mente ni en la pantalla. En la prensa lo puedes controlar todo. Puedes decidir cuán rápido lees, dónde te paras, no es un carrusel en la pantalla. Depende de tus ojos, de tus manos, puedes hacer marcas. Eso no lo haces en una pantalla. Tú eres el que domina. Identidad, elección, control del lenguaje, de eso se trata.
Pero ha llegado el iPad…
El iPad es como un ordenador. Es interactivo, no es un papel. El mérito del papel es que no es interactivo, hay que protegerlo. ¡El gobierno debería proteger la letra impresa!

 

Usted habla de conectividad en lugar de colectividad.
Por un lado, la conectividad nos ayuda a realizar mejor muchas tareas, pero por el otro, todo lo hacemos de forma confiada y dejamos un rastro. Se han creado sistemas que permiten que los propietarios de la empresa o el jefe de personal rastreen los e-mails del empleado, porque los e-mails en el trabajo pertenecen a la compañía. Son temas muy serios, mire lo que ha pasado con Murdoch, sus historias de espionaje…
Y ¿qué hacer, desconectarse?
No, ya no podemos. Es demasiado tarde. ¿Qué es la humanidad? ¿Es el modelo del Renacimiento? ¿Es el hombre urbano? ¿Es el hombre conectado? Ya no sabemos cuál es el modelo. Hasta ahora hemos sido digitales, pero seremos cuánticos. Lo más probable es la industrialización cuántica.

 

¿Qué cambiará la cuántica?

Lo digital es lineal, son ceros y unos. Las funciones cuánticas tienen que ver con lo que entendemos como intuición femenina. La interfaz será más exhaustiva, completa. Lo que está pasando con la computación cuántica es lo que pasó en los 50, cuando Herbert Grosch postuló que cada 18 meses los computadores serían el doble de potentes al mismo coste… Me pregunto si hay un límite a la evolución de los ordenadores, porque el ser humano no tiene límites.

 

¿El medio sigue siendo el mensaje? ¿Cómo transforman los nuevos medios el mensaje?

Nunca he sabido contestar de forma satisfactoria a esa pregunta. Marshall McLuhan dio la mejor respuesta. Él dijo que los nuevos medios, fueran lo que fueran, serían una extensión de la conciencia. Y eso es internet. Dijo que incluirían la televisión y la transformarían como su contenido. Que los instrumentos de comunicación permitirían una enorme capacidad de recuperación de información que haría, no obsoleta, pero sí menos importante la organización de las bibliotecas, y que facilitarían el conocimiento compartido, y eso es Wikipedia.
¿Cómo prepararse para este nuevo mundo? ¿Basta con que en la escuela haya ordenadores?
Tenemos que cambiar algo más que el sistema educativo. Hay que cambiar el sistema financiero y algunos procesos en la forma de gobernar. La gente razonable está indignada, porque cree que no podemos seguir bajo la presión de los inversores. El tipo de economía del que la gente se queja hoy no guarda relación alguna con la producción, ¡no produce nada, es una casa de locos! Hablé con Jim Clark, el socio capitalista de Nestcape, un año antes de que lo creara. Invirtió 20 millones de dólares y un año más tarde ganó 440 millones. Él me lo predijo. ¡Nestcape nunca vendió nada! Las revalorizaciones son pura fantasía.
Fantasía que se transforma en dinero, para algunos.
Y nosotros somos prisioneros de este sistema. Internet es un sistema de información global, pero el dinero es él mismo, y también el mensaje. Cada vez que el dinero cambia de soporte, hay una crisis de identidad. La velocidad de los movimientos de dinero en el mundo digital, la velocidad de esa información, permite que puedas invertir un millón de dólares sólo durante 20 minutos y luego recuperarlo con sus ganancias. No produces absolutamente nada. Es un mundo de fantasía.
Contenidos breves, rápidos, fáciles ¿qué tipo de ser humano está creando la cultura digital?
La naturaleza de la electricidad es eliminar la identidad, el peligro es que convierta la cultura en fast food. Con el telégrafo, por primera vez, la electricidad y el lenguaje fueron juntos. Máxima velocidad, máxima complejidad, y eso condicionó a la gente hasta un modo desconocido. El mensaje fundamental de la electricidad es conectar nuestro sistema nervioso con el entorno. Es una ruptura de la separación entre el yo y el entorno. No es ni bueno ni malo, pero está sucediendo.
¿Vivimos en un mundo más emocional aunque parezca más tecnológico?
La gente se está volviendo más sensitiva con el mundo de lo que yo lo soy. Es el punto de ser, la diferencia entre tu punto de vista (estoy aquí y veo el mundo) y la propia existencia, el sentimiento. Este sentimiento es lo que se está convirtiendo en más importante en las relaciones, es el todo. Es, de nuevo, una paradoja, porque es la variación de la distancia. El entorno intuitivo se está convirtiendo en posible. En el Renacimiento la gente estaba frente al escenario, los trampantojos creaban efectos ópticos, había una distancia entre el yo y el mundo. Y el espacio entre yo y el entorno se consideraba neutral, no había nada dentro. Ahora en el espacio hay ondas, hay contaminación, es un continuo con el resto del planeta.

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