De oso pardo a oso polar

Los osos polares aparecieron hace unos 150.000 años y se adaptaron con rapidez a su entorno, según un estudio científico internacional.

Los resultados, publicados en la revista PNAS, proceden de la secuenciación del genoma mitocondrial más antiguo realizada hasta la fecha en un mamífero ancestral. «Nuestros resultados confirman que el oso polar es una especie evolutivamente joven que se separó del oso pardo hace alrededor de 150.000 años y evolucionó muy rápido durante el Pleistoceno avanzado, quizás adaptándose a los nuevos hábitats abiertos y las fuentes de alimentación en respuesta a cambios climáticos justo antes del último periodo interglacial», según explicó la codirectora del estudio Charlotte Lindqvist, de la Universidad de Buffalo.

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Aunque se han descubierto pocos fósiles de osos polares dado que al morir caen sobre el fondo marino o son devorados, se ha podido realizar estimaciones sobre cómo y cuándo evolucionaron, según Oystein Wiig, del Museo de Historia Natural de la Universidad de Oslo.

Juegos del gigante de la evolución

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Del linaje de los osos pardos

Sin embargo, en 2004, el geólogo islandés descubrió una mandíbula y un diente canino extraordinariamente bien conservados de entre 110.000 y 130.000 años de antigüedad en el archipiélago de Svalbard de Noruega. Los investigadores extrajeron ADN de los fósiles y secuenciaron su genoma mitocondrial completo. Después utilizaron la información para desarrollar la secuenciación mitocondrial de osos polares y pardos modernos y mostraron que el antiguo oso polar evolucionó dentro del linaje de los osos pardos.

Aunque los datos del genoma demuestran lo adaptativos que han sido en su historia los osos polares, los autores creen que los osos polares podrán adaptarse a los actuales y futuros cambios en el Ártico.(Conoce todos los detalles del Ártico)

«Descubrimos que los osos polares en realidad sobrevivieron el periodo templado interglacial, que fue generalmente más cálido que el actual pero es posible que Svalbard sirviera como refugio a los osos, proporcionándoles un hábitat en el que pudieron sobrevivir. Sin embargo, el cambio climático ahora podría estar ocurriendo a un ritmo tan acelerado que no sabemos si los osos polares podrán seguirlo», afirma Lindqvist.

La investigadora añade que las especies de oso polar podrían ser menos adaptativas y estar más restringidas evolutivamente al estar muy especializadas en la actualidad, morfológica, física y conductualmente bien adaptadas a vivir en los límites del hielo ártico y subsistir de unas pocas especies de focas.

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