De las logias al Dante, los misterios ocultos en un palacio de Buenos Aires

El arquitecto Carlos Hilger, que estudió los símbolos secretos del Palacio Barolo, asegura que la distribución del edificio está basada en la métrica de La Divina Comedia. En el pasaje central, el palacio cuenta con 9 bóvedas de acceso que representan el infierno –siempre según Hilger–, y los pisos superiores y la cúpula los siete niveles del purgatorio. Sobre el faro está la constelación de la Cruz del Sur, que se ve alineada con el eje del Palacio Barolo en los primeros días de junio. La altura del edificio es de 100 metros y 100 son los cantos de la obra de Dante; tiene 22 pisos, tantos como estrofas los versos de La Divina Comedia.

¿Pero cuánto hay de cierto en la relación entre el Palacio Barolo y la máxima obra de Dante Alighieri? Sebastián Schindel, un amante de la arquitectura y de la literatura clásica, decidió indagar sobre las enigmáticas figuras del empresario Luis Barolo y el arquitecto Mario Palanti, dos inmigrantes italianos que idearon el Palacio en 1918, se inauguró en 1923 y se convirtió en el edificio más alto de Buenos Aires.

Además de director de El rascacielos latino, el documental que se estrena este miércoles a las 19.30 en las nuevas salas del Centro Cultural San Martín, Schindel encarna el papel de investigador que busca explicar esta relación y lleva adelante distintas pesquisas que indicarían la admiración de Mario Palanti por el gran poeta italiano. Y se pregunta qué función cumplía El Palacio Salvo, una torre gemela al Barolo que Palanti construyó en Montevideo. Varios de sus entrevistados aseguran en el filme que Luis Barolo y Mario Palanti pertenecían a una logia secreta en Buenos Aires, y que habían ideado un plan para traer las cenizas de Dante Alighieri.

Sebastián Schindel habló con Revista Ñ digital sobre los misterios que se propuso indagar: de la sospechosa muerte de Luis Barolo en 1922 (un año antes de inaugurarse el palacio), a la devoción del arquitecto Palanti por Benito Mussolini. “Luis Barolo fue un empresario textil de origen italiano que vino a la Argentina con la oleada inmigratoria de 1890. Acá creó una enorme fortuna y la dedicó a construir el Palacio Barolo”, aseguró el cineasta.

-¿Qué lo llevó a usar la estética de policial negro y a jugar el rol de investigador para contar la historia del Palacio Barolo?
-Siempre tuve claro que quería utilizar esa estética porque estaba a tono con los misterios ocultos que se tejieron alrededor del edificio. Algunas incógnitas son actuales, otras se sitúan en el Buenos Aires de 1920 y otras se remontan a 700 años atrás, en la época que vivió Dante Alighieri en Italia. La fotografía contrastada, oscura, por momentos atemporal, busca acompañar el clima de misterios que rodea la construcción del Palacio. Sabía que necesitaba la figura de un investigador que fuera el hilo conductor de la historia y decidí protagonizarlo porque era la persona que más conocía sobre el tema. Y eso era importante a la hora de hacer las entrevistas.

-En el documental, académicos ponen en duda la relación del Palacio Barolo con “La Divina Comedia”, pero luego otros estudiosos no tienen ninguna duda sobre la influencia del Dante en la obra del arquitecto Palanti. ¿Usted qué piensa?
-Los primeros académicos que entrevisté aseguran que no encontraron pruebas documentales que relacionen el edificio con la obra del Dante. Entonces consulté sus fuentes y encontré otras interpretaciones, ya que en 1915 había reseñas que relacionaban las construcciones de Mario Palanti con los dibujos de Gustave Doré, el ilustrador de La Divina Comedia del siglo XIX. Además, Palanti construyó una mansión frente al Palacio Alcorta, en la que se ve la figura de Dante Alighieri y su amada Beatrice grabadas en piedra y madera. Es una prueba fehaciente del interés de Palanti por la vida del poeta italiano. Durante mi investigación, descubrí que Luis Barolo y Mario Palanti pertenecían a la misma logia en Buenos Aires. Y se cree que la construcción del edificio fue parte de un plan secreto: ellos querían traer de Italia y enterrar las cenizas del Dante en el Palacio Barolo.

-Tanto Barolo como Palanti fueron inmigrantes italianos, ¿ellos pertenecían a la logia Fede Santa?
-No se sabe con claridad a qué logia pertenecían. En esta historia se cruzan diferentes organizaciones: los masones, la logia Fede Santa y también Los Templarios. Fede Santa fue formada por Los Templarios, perseguidos por el Papa Clemente V en 1310 que debieron pasar a la clandestinidad. El doctor Las Heras, un importante masón, aseguró en la película que la escultura que realizó Palanti y que iba a ser puesta en el hall central del edificio tiene inscripciones de la orden de Los Templarios que usaba la Fede Santa.

-¿Cómo llegó Mario Palanti a la Argentina?
-Palanti estudió arquitectura en el Politécnico de Milán, donde se recibió con honores, y fue contratado para trabajar en el pabellón italiano que se iba a realizar por el centenario de la Argentina. Llegó a Buenos Aires en 1909 y se contactó con la élite de la comunidad italiana. Luego de la Exposición de 1910, empezó a trabajar en el estudio del arquitecto Arturo Prins y colaboró con la construcción de lo que iba a ser la facultad de Derecho en la avenida Las Heras, que actualmente está ocupada por la facultad de Ingeniería. Luego abrió su propio estudio y construyó muchos edificios en la zona de la Avenida de Mayo y Rivadavia, entre ellos el hotel Castelar. Palanti se conoció con Luis Barolo e idearon el palacio para inaugurarlo en 1921, año en que se conmemoraban los 600 años de la muerte de Dante Alighieri. La construcción sufrió enormes retrasos y se inauguró finalmente en 1923, aunque hubo detalles que se terminaron casi diez años después.

-Luis Barolo murió antes de ver el palacio terminado…
-Murió en 1922 de forma sospechosa. Algunas personas que entrevisté dicen que se suicidó, otros que fue envenenado. Los diarios de la época aseguran que murió de un ataque cardíaco. Lo cierto es que tenía 52 años y no registraba ningún problema de salud. La hipótesis más jugada que puedo hacer es que Barolo se suicido no sólo porque no se terminaba el edificio, sino porque desapareció la escultura que representaba a Dante subiendo al cielo que había hecho Palanti.

-¿Qué tenía la escultura?
-Podría haber tenido algo oculto en su interior y por eso la robaron. Se dice que eran las cenizas del Dante. Lo cierto es que Palanti se fue a Trieste, Italia, a forjar la escultura, cosa que no se entiende, porque podría haberla hecho en Buenos Aires. La trajo a la Argentina y la obra desapareció. Hace menos de diez años la escultura reapareció en manos de un coleccionista privado en Mar del Plata. El administrador del Palacio Barolo se acercó al coleccionista y le ofreció comprar la estatua. El coleccionista se negó. Cuando éste murió, la gente del Palacio volvió a intentar comprar la obra, pero la viuda también se negó a venderla. Un tiempo después la escultura fue mutilada y desapareció nuevamente. Es un robo extraño porque si les hubiera interesado la obra no la hubieran cortado, y si fue por el bronce se hubieran llevado la base.

-Mario Palanti volvió a Italia luego de construir el Palacio Salvo, una réplica del Palacio Barolo, en Montevideo. ¿Por qué?
-Porque era un fascista convencido y volvió a ponerse al servicio de Benito Mussolini. Le propuso muchos proyectos, el más famoso es La Mole Littoria, el rascacielos más alto de Europa que representaría los ideales del fascismo. Pero Mussolini nunca le aprobó esos proyectos, así que Palanti le envió una carta diciéndole que se va a retirar de la arquitectura para vivir en el campo. La firma como “el campesino Mario Palanti”. Renunció a su matrícula de arquitecto y se fue a vivir como un ermitaño al campo, donde murió solo en 1979, a los 94 años. No dejó descendencia y lo único que construyó en Italia fue su tumba.

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