De la risa a la inspiración

¿Se ha atascado en un crucigrama? Pruebe a tomarse un descanso viendo un programa televisivo divertido. Diversas investigaciones apuntan a que las personas que se sienten de buen humor alcanzan con mayor frecuencia momentos eureka de inspiración súbita.
Karuna Subramaniam, por entonces en la Universidad Noroccidental en Illinois, y sus colaboradores hallaron que al incrementar el buen humor de los voluntarios sanos aumentaba la probabilidad de que tuvieran un chispazo de inspiración que les ayudara a resolver un acertijo de asociación verbal. Quienes vieron un programa cómico especial de Robin Williams obtuvieron resultados mejores que los sujetos que asistieron a una charla sobre mecánica cuántica o vieron una película de miedo. Esos juegos, en los que los participantes han de hallar una palabra que vincule a otras tres sin aparente relación, vienen utilizándose desde hace decenios para estudiar la resolución creativa de problemas.
La inspiración súbita va acompañada en el cerebro de un aumento de actividad en la corteza cingulada anterior (CCA), que precede a la solución de cada problema. Tal región participa en la regulación de la atención. Durante la solución de un problema parece trabajar en sinergia con otras áreas del encéfalo, sea para continuar centrada en una estrategia determinada, sea para buscar otra distinta. Subramaniam, valiéndose de la técnica de resonancia magnética funcional, observó que los sujetos que se encontraban de buen humor mostraban mayor actividad en la CCA al desarrollar la tarea, lo cual es probable que facilitara al cerebro el hallazgo de nuevas soluciones. En cambio, los participantes que vieron películas angustiantes (El resplandor) presentaron menor actividad en la CCA. También fueron menos originales en la resolución de los acertijos.

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