De belleza, sexo y probabilidades

La complejidad estadística que entraña el estudio de efectos pequeños puede conllevar la interpretación errónea de los resultados.

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En los últimos años, Satoshi Kanazawa, de la Escuela de Economía de Londres, ha publicado una serie de artículos en el Journal of Theoretical Biology con títulos cuya traducción podría ser «De padres grandes y altos nacen más bebés varones» (2005), «Los hombres violentos engendran más niños» (2006), «Los ingenieros tienen más hijos, las enfermeras, más hijas» (2005) y «Las parejas atractivas procrean más niñas» (2007). Posteriormente, algunas de dichas aseveraciones han aparecido en el artículo «Diez verdades políticamente incorrectas sobre la naturaleza humana», que el mismo autor escribió para Psychology Today, así como en el libro Why beautiful people have more daughters («Por qué la gente guapa tiene más hijas») escrito por Kanazawa junto a Alan S. Miller.
Sin embargo, se ha demostrado que en los análisis estadísticos subyacentes a las tesis de Kanazawa existen fallos de base. En algunos se comete el error de tener en cuenta un resultado intermedio en la estimación de un efecto causal; otro análisis incurre en problemas de comparación múltiple. Se trata de errores técnicos (de los que se hablará más adelante), los cuales producen resultados engañosos. Dicho en breve: los hallazgos de Kanazawa no son estadísticamente significativos. Las regularidades analizadas por él bien pudieron ocurrir por azar. Es casi seguro que esos artículos no habrían aparecido en la revista científica de haberse detectado durante la revisión técnica la carencia de significación estadística. El hecho de haberse publicado y divulgado en los medios de comunicación (además de en formato de libro) suscita una interesante cuestión: ¿qué pensar de investigaciones con resultados fascinantes pero carentes de significación estadística? Una respuesta rápida sería: desdeñarlas, pues cualquier persona armada con solo un sencillo paquete de tratamiento estadístico podría ir revisando bases de datos de acceso público en busca de correlaciones que apoyasen conjeturas previas. Tal rechazo pecaría de superficial, porque incluso hallazgos no significativos resultan sugerentes. Supongamos que un análisis indicase que la probabilidad de que en una pareja de gran atractivo físico nazca una niña fuese un 5 por ciento mayor que en el caso de padres poco agraciados, pero que el error estándar (desviación típica) fuese de un 4 por ciento. El análisis no resulta significativo estadísticamente, no obstante, si hubiéramos de conjeturar si es más probable que nazcan niñas en familias con padres guapos que con feos, los datos nos harían pensar en lo primero.

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