De África al Amazonas

La depresión del Bodelé, en el extremo meridional del Sáhara, es un lugar desolado y temible. Los vientos soplan con fuerza a través del macizo de Tibesti y la meseta de Ennedi, en Chad, donde se canalizan y aceleran hasta desembocar en una región yerma y seca del tamaño de California. Allí existió una vez un extenso lago de agua dulce que hoy ha quedado reducido a un charco menguante. En gran parte del terreno no hay absolutamente nada.
O así lo parece. Pero cuando los vientos barren los sedimentos del lago, que en su mayor parte no se ha inundado durante miles de años, levantan hacia el cielo millones de partículas diminutas. En ese momento el polvo emprende un viaje misterioso que los científicos tratan de descifrar.
Hasta hace pocas décadas los investigadores no mostraban un especial interés por ese material. Como todo el mundo, se limitaban a pasar el plumero por los muebles y a retirar las pelusas que rondaban por la casa (aglomeraciones de partículas que suelen contener fragmentos de insectos, fibras vegetales y migas de la cocina). A los que estudiaban la atmósfera terrestre les interesaba mucho más el material antropogénico, es decir, la contaminación. Pocos se tomaban la molestia de observar los millones de toneladas de polvo edáfico y mineral que circulaban sin cesar por el planeta e influían en el clima, fertilizaban los océanos y aportaban nutrientes vitales a la selva amazónica y otras regiones.
Joseph M. Prospero fue uno de los pioneros. Profesor emérito en química marina y atmosférica de la Universidad de Miami, se le ha considerado el precursor de los estudios sobre el polvo en Estados Unidos. Todavía recuerda que cuando publicaba artículos en los años sesenta y setenta que indicaban la existencia de un transporte a gran escala desde África hasta América a través del océano Atlántico, algunos de sus colaboradores se mostraban escépticos respecto a la relevancia científica del fenómeno.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *