Curetes

En la mitología griega, los Curetes (en griego antiguo, Κουρῆτες Kourễtes) son divinidades a veces confundidas con los Coribantes o los Dáctilos.

Nacidos en Eubea, eran hijos de Soco y Combe. Fueron expulsados por su padre, y acompañados por la madre, llegaron a Frigia para educar al dios Dioniso. Más tarde, en Ática, el rey Cécrope les ayudó a vengarse de su padre, por lo que pudieron regresar a su patria.

Los Curetes custodiaron a Zeus cuando era un recién nacido en la cueva de Dicte y se encargaron de hacer ruido golpeando sus armas y bailando para que Crono no oyese al niño, al que quería devorar.1

Por orden de Hera, raptaron a Épafo, hijo de Zeus e Ío. Zeus, enfadado, los mató.

El helenista francés Henri Jeanmaire señaló que los Curetes, así como el Zeus cretense (llamado «el más grande kuros» en himnos cretenses), tenían una estrecha relación con el paso de los jóvenes a la edad adulta en algunas ciudades cretenses.2

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