Cultura de Costa Rica

El Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes es la institución especializada a cargo de la coordinación de la vida cultural en el país.

El trabajo del Ministerio está dividido en Dirección de cultura, Artes Visuales, Artes Escénicas, Música, Patrimonio, Sistema de Bibliotecas, Colegio de Costa Rica y Juventud. En general, el Ministerio, aunque cuenta con muchas iniciativas, éstas difícilmente ven la luz por la falta de recursos. Cabe destacar, sin embargo, la constancia y calidad de los programas permanentes (como la Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica y la Orquesta Sinfónica Juvenil, que son una brillante conjunción de dos áreas de trabajo : Cultura y Juventud).

El Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes sólo es un aspecto de la variada vida cultural del país. No hay que olvidar que Costa Rica es un país multilingüe y multicultural, en la que coexisten sistemas de comunicación social muy diversos que van desde el creol limonense hasta usos y costumbres de origen ibérico, pasando por culturas y formas de pensamiento tan disímiles como la china, la indígena o la menonita.

Siempre dentro de las instituciones, la vida cultural es vibrante en las universidades públicas (particularmente la Universidad de Costa Rica y la Universidad Nacional), ya sea a través de la publicación, la organización de exposiciones, la enseñanza o actividades de grupos universitarios o simplemente nacidos en el seno de esas casas de enseñanza. Gracias a su proyección nacional, muchas veces su labor se extiende por todo el país.

Ahora bien, en términos generales, la cultura del costarricense está determinada más por su aspecto popular y menos por el aspecto clásico, académico. Este último aspecto es privilegiado por las instituciones culturales oficiales, quienes muestran una fuerte tendencia a ver la cultura popular como una falta, por lo que tienden a ignorar las preferencias de buena parte de los nacionales en las actividades culturales organizadas dentro de un marco oficial. A pesar de esto, hay que decir que sí ha habido algún apoyo a otras áreas consideradas como minoritarias o marginales, pero nunca nada decisivo. Cabe mencionar que para el año 2006 Costa Rica fue declarada Capital Iberoamericana de la Cultura.

El cine ocupa un lugar importante en las preferencias del costarricense, la frecuentación de las salas de cine es alta. Sin embargo, en cuanto a producción nacional, y a pesar de los avances alcanzados en los años sesentas y de la mano de realizadores tales como Víctor Vega, durante su permanencia en el Centro Costarricense de Producción Cinematográfica (institución cinematográfica oficial, comúnmente conocida como el Centro de Cine), el movimiento fílmico declinó a finales de los años ochenta.

Se mantiene una constante producción de documentales, muchos de ellos bajo encargo de organizaciones no gubernamentales; y una industria publicitaria vasta que emplea a un buen número de profesionales del audiovisual. En Costa Rica es usual que se realicen campañas publicitarias para el resto de América Central; y muchas producciones estadounidenses, europeas y sudamericanas utilizan al país como locación.

Una única universidad privada oferta la carrera de cine. La Universidad de Costa Rica gradúa productores audiovisuales por medio de la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva; y el Instituto Nacional de Aprendizaje posee el Centro de Imagen, una escuela técnica para vídeo y televisión. Hay especialistas graduados en cine en el extranjero, particularmente en Cuba. Esto permite esperar un eventual repunte de la producción en este Arte.

Recientes esfuerzos independientes por crear una industria cinematográfica han chocado con la apatía del Estado y del público. En los últimos 10 años se han producido más largometrajes de ficción que en los 50 años anteriores. Sin embargo, los productores se enfrentan a un mercado sumamente pequeño que les dificulta sufragar los costos de producción ni de distribución (sólo buenas perspectivas de exportación podrían dar alguna esperanza en este sentido). La problemática se agrava cuando observamos que el público está más acostumbrado a ver películas estadounidenses que nacionales, una problemática que lejos de ser local, afecta a la totalidad del cine latinoamericano.

El Ministerio de Cultura posee una oficina especializada en velar por el desarrollo del cine costarricense. El Centro Costarricense de Producción Cinematográfica, es la oficina del estado con menor presupuesto, comparándolas con todo el aparato estatal en su totalidad. Sin embargo, se dan esfuerzos de coproducción entre esta oficina, y productores independientes. Además, desde hace 15 años se realiza la Muestra de Cine y Vídeo Costarricense, un festival que reúne el grosso de la producción nacional en ficción, documental y videoarte.

Más recientemente, un grupo de jóvenes llamado D_FICIL PROD, creó «La 240, Festival de Jóvenes Realizadores», un festival que reúne la producción realizada por jóvenes, tanto en instituciones de enseñanza, como de manera independiente. Esta iniciativa cuenta con el apoyo del Centro de Cine y del Ministerio de Cultura, además de la empresa privada. Este festival no deja de tener importancia, si se toma en cuenta que se reciben alrededor de 70 obras audiovisuales al año.

Cabe mencionar, por otra parte, la desaparición de antiguos cines de pueblo, como «El Roble» en Alajuelita, «El moderno», el «Center City» o el «Rex» (en el centro del la capital). En su lugar han proliferado los cines de grandes centros comerciales, sin identidad propia y sin nombre, a menudo pertenecientes a cadenas internacionales. Esto ha provocado un aumento en los precios de las entradas, con lo que muchos cinéfilos dejan de frecuentar las salas de cine.

No obstante, aún así, el cine presenta una excepción importante en el panorama cultural costarricense, en el sentido de que contrario a la música, la literatura y el teatro, en el país existe un público acostumbrado a ver cine de autor, cine alternativo (además de mostrar aprecio por las producciones corrientes hollywoodenses), en suma, lo que en algunos círculos se considera, con o sin razón, como cine de calidad.

El motivo de esto es, por un lado, la existencia, desde hace varias décadas, de una conocida sala de cine especializada en cine alternativo y de autor (la Sala Garbo), y, por el otro, el esfuerzo efectuado en algunas universidades, centros culturales periféricos e incluso centros de alquiler de videos por proponer tales producciones dentro del marco de series temáticas (gay, latinoamericano, de derechos humanos, de autor -como Eisenstein, Truffaut-, etcétera).

Tampoco es raro que en las más pequeñas tiendas de alquiler de video se encuentren disponibles películas que no han sido proyectadas en las grandes salas o que haya series de clásicos que la gente consume regularmente. La cultura fílmica del costarricense puede sorprender.

El Teatro:En el campo de las artes escénicas, el desarrollo de las diferentes disciplinas ha sido bastante irregular. La actividad teatral del país es muy dinámica, posee una compañía estatal (la Compañía Nacional de Teatro) y la disciplina se enseña profesionalmente en dos universidades estatales, en varios institutos privados y en el Taller Nacional de Teatro. Funcionan en 14 salas de teatro independiente, tres salas estatales y algunas regionales; en las que se puede ver desde teatro clásico hasta vodevil. Además, es frecuente que haya grupos teatro de aficionados en algunas comunidades.

El teatro logró tal desarrollo, gracias sobre todo al aporte de reconocidos actores y directores argentinos y chilenos, quienes abandonaron sus países en la década de los años setenta, huyendo de los regímenes militares que se habían instaurado en el cono sur. El Teatro Carpa, la familia Catania, el Grupo Zurco y el Teatro del Ángel fueron los principales exponentes durante las décadas comprendidas entre mediados de los años setenta y fines de los ochenta.

Desde hace varios años, el teatro tico atraviesa una grave crisis. Esta crisis es el resultado de la tendencia general de los teatros (como entidades empresariales) a buscar la más rápida recuperación de lo invertido en la puesta en escena. Como consecuencia inmediata, a pesar de la gran cantidad de teatros y de la variedad de la oferta, la mayoría de las obras disponibles al gran público está basada en comedias de situaciones, carentes de introspección, condición necesaria para un teatro maduro.

Por otra parte, la proliferación de tales obras tiene como resultado una homogenización de las técnicas de actuación (mismas expresiones, mismos gestos), que terminan mostrándose también en producciones televisivas nacionales. Así, no es corriente que se monten obras de profundidad filosófica, de confrontación, que inviten a la reflexión íntima. El dinamismo del teatro en Costa Rica es una paradoja.

La danza: posee también patrocinio estatal, sin embargo no ha logrado los niveles de alcance popular del teatro. Una de sus máximas ejecutantes ha sido la maestra Cristina Gigirey; a nivel internacional, el grupo independiente «Losdenmedium», dirigido por Jimmy Ortiz alcanzó cierta trascendencia en la década de los noventa con bailarines de reconocida trayectoria como Doris Campbell, Florencia Chaves, David Calderón, Rodolfo Seas, Daniel Marenco y Andrea Catania entre otros. El Festival de Jóvenes Coreógrafos reúne a muchas de las grandes figuras de la danza nacional y a menudo las coreografías son de gran calidad. Sin embargo, igual que en el teatro, las obras originales se caracterizan por un reduccionismo temático (que buscan disimular cambiando el título de la obra) y homogenización de la expresión corporal, todo lo cual contribuye a dar un sentimiento de monotonía. Esto es resentido por el público y el apoyo a este arte se ve limitado.

Música: La Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica, fundada hace más de 60 años, es una de las orquestas más reconocidas de América. Desde 2004 se encuentra bajo la batuta del maestro japonés Chosei Komatsu. Esta orquesta se encuentra a la base de un encomiable proyecto cultural nacido a principios de los años setenta por iniciativa del entonces Ministro de Cultura, Guido Sáenz, que consistió en la creación de la Orquesta Sinfónica Juvenil, para lo cual el entonces Presidente, José Figueres Ferrer, invitó al país al director de orquesta estadounidense, Gerald Brown.

Dentro del marco de la música clásica (o música culta) cabe mencionar, además, el Coro Sinfónico Nacional, la Compañía Lírica Nacional y la Dirección General de Bandas. Un importante centro de educación musical media lo constituye el Conservatorio Castella, institución secundaría única en su tipo en América Central. De este conservatorio se ha egresado la gran mayoría de musicos en el país desde su fundación en 1953, entre los que podemos mencionar a Eddie Mora Bermudez, Allen Torres, Francisco Piedra Vargas entre otros.

En la escena alternativa, debemos mencionar a varios grupos, muchos ya desaparecidos, que dejaron su impronta en la cultura nacional. Así, no podemos omitir mencionar a Igni Ferroque, Senuk, José Capmany (Café con Leche), Modelo para Armar, 50 al Norte, Inconsciente Colectivo, Gandhi y Adrián Goizueta y el Grupo Experimental, que han buscado saciar la sed tica de nuevos sonidos y de nuevas formas de expresión musical.

La música tropical ocupa un lugar privilegiado en los gustos del costarricense por su afición al baile. Los ritmos de la salsa, el merengue y el reggae se escuchan en muchos de los rincones más inopinados de este país. Muchos grupos han desfilado por las tarimas nacionales entre ellos, Los Brillanticos, La Selección, Orquesta Explosión. Es interesante notar que hay músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica que también tocan ya sea en la escena alternativa, ya sea en grupos de música tropical, con lo que el círculo es completo, muestra de amplia apertura a todos los temas y estilos.

El deporte más practicado es el fútbol: La Selección Nacional ha asistido a tres Copas del Mundo: Italia 1990 (posición número trece), Corea-Japón 2002 (posición diecinueve) y la más reciente, Copa del Mundo Alemania 2006 quedando en el lugar treinta y uno. Costa Rica debutó ante Alemania el 9 de junio en Munich, con un marcador de 4 goles contra 2 a favor de Alemania. Esta vacante la plaza de director técnico, en la Copa Mundial del 2006 esta fue ocupada por el entrenador costarricense de origen brasileño Alexandre Borges Guimaraes.

Existe una liga de primera división constituida por doce equipos. Los equipos de más tradición de Costa Rica son el Club Sport Herediano (simplemente «Heredia»), la Liga Deportiva Alajuelense (LDA o simplemente «la Liga») y el Deportivo Saprissa (simplemente «Saprissa»). La Liga cuenta con 24 títulos nacionales, el último de ellos logrado en el año 2005 y dos de CONCACAF. Saprissa cuenta con 24 títulos locales y tres de CONCACAF; en diciembre de 2005, intervino en el Primer Campeonato Mundial de Clubes, en Japón, donde obtuvo el tercer puesto, después del São Paulo de Brasil y el Liverpool de Inglaterra. Heredia tiene 21 títulos nacionales. Uno de los mejores jugadores de este deporte que recuerda la historia costarricense es Alejandro Morera Soto, quien fue goleador del Futbol Club Barcelona en la liga de España. El estadio de la Liga Deportiva Alajuelense lleva su nombre.

Sin embargo, el país ha tenido otros grandes deportistas, como María del Milagro París y las hermanas Silvia y Claudia Poll, quienes ganaron medallas de plata (la primera), y oro y bronce (la segunda), en Juegos Olímpicos. Otro gran deportista de Costa Rica es el Gran Maestro de Ajedrez Alejandro Ramírez, quien a la edad de 15 años se convirtió en el primer centroamericano en obtener el título de Gran Maestro otorgado por la FIDE (Federación Internacional de Ajedrez) y en ese momento, en el segundo Gran Maestro más joven a nivel mundial.

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