Cultos budistas

El sagrado recuerdo de las enseñanzas
El monacato budista
Los budismos regionales

El sagrado recuerdo de las enseñanzas

Después de la muerte de Buda, sus reliquias se guardaron en bellos relicarios construidos a propósito y se distribuyeron entre sus seguidores. En ocasiones, los relicarios se convirtieron en lugares de peregrinación.

Con las peregrinaciones se multiplicaron a su vez los objetos y los lugares que estaban relacionados con la vida de Buda o con algún prodigio realizado por él. Se convirtió en un deber visitar estos lugares y honrar la memoria de Buda meditando sobre sus enseñanzas y presentando ofrendas de flores, perfumes, lámparas de aceite y pequeñas banderitas. De esta manera la figura de Buda fue elevada a la categoría divina.

El monacato budista

La Shanga, o comunidad de monjes budistas, se convirtió en la columna vertebral de la sociedad budista desde que el propio Buda decidió preservar y difundir sus enseñanzas.

En los monasterios, la vida de los monjes transcurre entre la realización de los ritos prescritos y la meditación para la autoeducación. Es una vida dura, regida por una severa disciplina conforme a las más de 250 reglas recogidas en el Vinaya, el libro-guía de los monjes. Deben renunciar a todo bien personal y vivir en la pobreza y la austeridad.

Los monjes pueden poseer ocho objetos personales: tres mantos, una campanilla, un cuenco para las limosnas, una navaja, un alfiler y un tamiz para el agua. En la actualidad también pueden tener un paraguas y algunos libros, pero no dinero.

Las disputas constituyen la falta más grave en el seno de la comunidad. Por otro lado, existen instrucciones precisas sobre la vida diaria de los monjes, de modo que la vida del monasterio gira alrededor de la meditación, el estudio de las escrituras y la participación en las ceremonias.

Tradicionalmente, los monjes salen del monasterio para captar almas y, al regreso, ofrecer una guía espiritual. Los laicos pueden invitarlos a sus casas para compartir la comida. La budista es una sociedad en la que existe una fuerte interdependencia entre monjes y laicos, por lo que la convivencia es muy estrecha. En muchos casos, el monasterio es la escuela del pueblo.

Sin embargo, el pueblo controla o supervisa la vida y el comportamiento de los monjes; mientras un monje actúe como debe, es aceptado de buen grado, pero si infringe las normas, pierde sus prerrogativas y es expulsado de la población.

Los budismos regionales

El budismo chino floreció tras la dinastía Han (siglo III de nuestra era), una vez superados los numerosos obstáculos que dificultaron su penetración, ya que se trataba de una religión extranjera que proclamaba la reencarnación y además apenas se fijaba en la familia, centrando su atención en los monjes.

El budismo japonés penetró desde China a través de Corea hacia el año 500 de nuestra era. Su escuela más popular, Jodo Shu, se basa en los textos del Mahayana. Cuenta que Buda, llamado aquí Amida, vivía en un mundo distante, la Tierra Pura. Más tarde floreció en el oeste la escuela zen. El budismo zen hace hincapié en la experiencia personal de la iluminación, basada en una vida sencilla en estrecha relación con la naturaleza, y en unos métodos de meditación que evitan el pensamiento y los rituales complicados. Existen dos grupos principales de zen: el Rinzai, que busca la iluminación espontánea, y el Soto, que enseña una forma de meditación en la que la iluminación es un proceso gradual.

El budismo tibetano combina el culto al espíritu con un tipo de budismo denominado Vajrayana («vehículo del rayo»). El Vajrayana se basa en textos antiguos, llamados tantras, y recoge prácticas rituales tales como la meditación y el canto de mantras. Su tradición monástica pone el énfasis en la importancia de los maestros (lamas) que viven para instruir a los novicios en los caminos del pensamiento budista. El líder de esta escuela es el Dalai Lama, reencarnación del Bodhisattva Avalokiteshavara. Cuando el Dalai Lama muere, otro lama busca a un niño que recuerde la reencarnación del «Compasivo», para que con el tiempo se convierta en el próximo Dalai Lama.

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