¡Cuidado con el estrés agudo!

Una situación de estrés intenso puede tener graves consecuencias sobre el corazón. En personas predispuestas, sobre todo si padecen alguna cardiopatía, el estrés agudo puede provocar infarto de miocardio y arritmias severas, a veces mortales. Un caso especial de afectación cardiaca por el estrés es la denominada miocardiopatía de tako-subo o disfunción apical transitoria. También se le llama miocardiopatía por estrés, ya que se desencadena por una situación de estrés emocional excesivo, el cual da lugar a una descarga nerviosa sobre el corazón, deteriorando la contractilidad del miocardio. Es más frecuente en mujeres y cursa con una disminución de la contractilidad de la pared del corazón, pudiendo dar lugar a insuficiencia cardiaca y arritmias.

La presentación más habitual del síndrome de tako-subo es la de una persona, frecuentemente mujer post-menopáusica, que tras pasar por un momento de nerviosismo intenso, como puede ser la muerte de un ser querido, comienza a referir dolor en la parte anterior del tórax y sensación de falta de aire. Si se le realiza un electrocardiograma, se suelen ver alteraciones similares a las de un infarto agudo de miocardio. De hecho, muchos de estos pacientes son sometidos a las mismas pruebas y tratamientos que en caso de infarto. Sin embargo, a diferencia de éste, en el tako-subo no se encuentra oclusión coronaria, aunque sí una disminución severa de la contractilidad de una zona de la pared ventricular, similar a la de un infarto.

La causa de la miocardiopatía de tako-subo no es conocida con precisión, pero se cree que una descarga excesiva de adrenalina puede deteriorar la contractilidad del miocardio. Esta descarga adrenérgica puede ser consecuencia de un estrés emocional intenso, de un ejercicio excesivo, de un ataque de asma o por la aparición de una enfermedad repentina. En un pequeño porcentaje de casos, no se encuentra un desencadenante claro. Algunos estudios sugieren que la causa de esta patología es una disminución brusca del riego coronario, por vasospasmo o por oclusión coronaria transitoria, por lo que realmente sería una forma de cardiopatía isquémica. En el miocardio del síndrome de tako-subo se pueden observar pequeñas zonas de muerte celular e infiltrado inflamatorio.

Afortunadamente, la miocardiopatía de tako-subo típicamente es transitoria y las alteraciones suelen desaparecer después de varios días o semanas, sin dejar secuelas. La persona afectada suele quedar rápidamente sin síntomas. El tratamiento durante la fase aguda se dirige a controlar la sintomatología, aliviando el dolor y tratando la insuficiencia cardiaca si aparece. Posteriormente el paciente suele quedar igual que antes de padecer el proceso, por lo que no requiere tratamiento crónico; la medicación puede suspenderse en cuanto el paciente queda sin síntomas y se ha normalizado la contractilidad cardiaca. Algunos autores recomiendan continuar el tratamietno con medicamentos vasodilatadores coronarios y antiagregantes plaquetarios. En todo caso, dado que la mayoría de las veces el desencadenante suele ser un estrés intenso, lo mejor es tomarse las cosas con calma e intentar relajarse en caso de tenerse que enfrentar a una situación de nerviosismo.

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