Cuentos y algo más

A fines del año pasado, los vecinos del centro de Temperley señalaban a gitanos -en la zona, cerca de la avenida Pasco, hay barrios con vecinos de esa comunidad- como los autores de algunos robos con el sistema del cuento del tío, señaló una alta fuente policial de la provincia de Buenos Aires. La modalidad más común, según la fuente, consiste en dos o tres hombres, alguna mujer o un chico que, después de hacer inteligencia -averiguar el nombre de algún familiar de la posible víctima- tocan timbre en la casa y dicen que le deben 90 pesos al supuesto familiar conocido, pero que tienen un billete de 100. La víctima, ansiosa por cobrar el dinero, les abre la puerta y, cuando va a buscar cambio, los delincuentes ingresan. Algunos de estos casos terminan en robos violentos con golpes.

Hace poco, en La Matanza operaba un grupo llamado banda de los gitanos, que robaba a los jubilados después de meterse en la casa con alguna excusa.

«Desde la década del 60, los gitanos son los precursores de los delitos con autos mellizos, dobles oponcho. Se hizo más común en los 80, ya con delincuentes no gitanos», agregó la fuente. El delito consiste en, a través de copias de patentes o el grabado de la numeración del motor o del chasis de autos legales, transformar un vehículo robado (o varios de un mismo modelo) en uno en regla.

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