CUARTO PRINCIPIO DE LA HOMEOPATÍA:

La experimentación pura.

Se trata de que la homeopatía experimenta sus remedios, (minerales, vegetales y animales) directamente en sujetos sanos que se han prestado voluntariamente para tal fin; de todo sexo y edad y que sean capaces de relatar mínimamente los síntomas que se van presentando.

Las dosis de estos remedios que se les administran son sumamente diluidos y por un breve lapso de tiempo. Al cabo de éste los experimentadores comienzan a vivir artificialmente una serie de síntomas propios de la sustancia experimentada, tanto en lo Anímico-afectivo como en lo Físico. Dicho efectos desaparecen por completo una vez suspendida la administración del remedio, volviendo el sujeto automáticamente al estado de salud anterior y, más aún, según relata la estadística, a un estado vital superior al de antes de la experimentación.

Estos síntomas «vividos» por así decirlo son cuidadosamente anotados, clasificados y jerarquizados constituyendo lo que, en homeopatía es la prolífica MATERIA MEDICA MEDICAMENTOSA, que contiene hoy más de 2000 (dos mil) sustancias esencialmente diferentes: «… cada una de ellas un mundo.» Lo increíble que descubrió Samuel Hahnemann es que la misma sustancia vuelta a administrar a otro sujeto y a otro y a otro, produce exactamente el mismo cortejo sintomático. De esto dedujo EL PODER DE ENFERMAR ARTIFICIALMENTE DE LAS MEDICINAS DILUIDAS y, tan o más importante: EL DE CURAR A AQUELLOS PACIENTES QUE VENGAN PRESENTANDO EN LA CONSULTA LOS MISMOS O SIMILARES SÍNTOMAS que ellas producen en el experimentador. Samuel Hahnemann acababa de descubrir la ley vital por la que los remedios CURAN SÓLO AQUELLO QUE SON CAPACES DE ENFERMAR primeramente, y que el verdadero principio de curación es que LO SEMEJANTE ES LO ÚNICO CAPAZ DE SANAR eficaz mente.

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