Corresponde alzar las manos en el Padre Nuestro durante la Misa

Su consulta está sustancialmente respondida ennuestra página, a propósito del momento de la consagración: Aquí

Los gestos que se realizan durante lacelebración de la Santa Misa están fijados en laOrdenación General del Misal Romano, y pueden ser adaptados (por supuesto, respetandola naturaleza de cada momento de la Misa) por las diferentes Conferencias Episcopales con la posterioraprobación de la Santa Sede.

En Argentina no hay nadaprescrito sobre este particular, por lo que, en principio, los fieles nodeberían alzar las manos. Todavía no ha salido la nueva edición del Misal Romano, pero, según tenemos entendido, no habrá modificaciones en estepunto,quedando tal como aparece en el Ordinario de la Misa (Cf. CEA, 84º AsambleaPlenaria, nov. 2002, Res. n. 7; Recon. CCDDS, Prot.n. 23/03/L, 28 jun 2003).

Según parece, no ha tenido eco lasugerencia del SENALI (Secretariado Nacional de Liturgia):«Nada excluyeque la elevación de las manos sea también propuesta por la Conferencia de Obispospara que ese gesto sea adoptado también por los fieles a tenor deOGMR 43, pues es el gesto más propiopara esta plegaria: el gesto del niño que pide a su padre. De hecho,hayuna tendencia bastante general a imitar ese gesto, que expresa mucho más lanaturaleza del momento orante que el “tomarse de las manos”, también bastanteextendido, pero más impropio. En consecuencia se sugiere indicar laposibilidad, facultativa según la costumbre del lugar, de elevar las manosmientras se reza la Oracióndel Señor».

A nuestro modo de ver, convienesubrayar la distinción del sacerdocio ministerial y real (Cf. la anteriorrespuesta). El Padrenuestro está íntimamente ligado a la Plegaria Eucarística,de la que es continuación y en la que el sacerdote alza las manos en actitud deintercesión, cual Moisés contra Amalec (Cf. Ex 17,11). Por esta razón, el Padrenuestro ha sido siempre una oración netamentesacerdotal, por lo que el Misal revisado por el Beato Juan XXIII, lo pone enboca del sacerdote, adhiriendo los fieles con la última petición del Pater: «ylíbranos del mal». El Misal de Pablo VI ha dado a los fieles una importanteparticipación al prescribir que la Oración del Señor sea rezada por el sacerdote y el pueblofiel conjuntamente, ya que con esta Oración nos preparamos principalmente para la Comunión. Curiosamente,ya en la época de San Agustín, en la Iglesia Africana, el sacerdotese reservaba la recitación del Pater Noster, uniéndose los fieles ritualmente, pero noalzando las manos, sino mediante golpes de pecho a la petición: «perdonanuestras deudas…»(Cf. J. JUNGMANN, El Sacrificio de la Misa, BAC, Madrid 1963, II.845).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *