Coronel Suárez: locura, delito y misticismo

Una semana atrás, cerca de las siete de la mañana, Sonia Marisol Molina, de 33 años, entró a la comisaría de Coronel Suárez. Al oficial de servicio le explicó que acababa de huir de una casa situada en Grand Bourg al 1800, en la que había estado cautiva tres meses, a lo largo de los cuales había sido golpeada, abusada sexualmente y sometida a toda clase de malos tratos.

Pesaba algo más de 40 kilos y parecía de 60 años. En horas, el caso se impuso como uno de los más conmovedores de la historia policial argentina reciente. Una periodista,  Estefanía “Fanny” Heit (29), conductora del noticiero del canal de cable de Coronel Suárez, y Jesús Olivera, un colocador de durlock y presunto pastor de una denominación religiosa -“Centro Cristiano Amar es Combatir”- sin personería jurídica, fueron detenidos. Ella quedó  imputada por el delito de privación ilegítima de la libertad agravada por lesiones graves. El afronta los mismos cargos, con el agravante de abuso sexual: una pericia policial a Molina constató una relación carnal veinte días antes de su fuga.

Está previsto que mañana declaren ante la fiscal de Bahía Blanca Claudia Lorenzo y, por lo que trascendió después del encuentro que “Fanny” mantuvo el sábado con sus familiares, es probable que intente como estrategia defensista “despegarse” de su marido. Por lo pronto, ambos tienen el mismo abogado.

¿Secta o psicopatía?

El relato de la víctima llevó a los investigadores a pensar que el sometimiento sufrido por Sonia Marisol Molina se enmarca en el accionar de una secta. Pero el psiquiatra forense Miguel Maldonado cree que el caso tiene un actor principal y es Jesús Olivera, a quien calificó de psicópata, seductor, manipulador, perverso, sádico y vividor. Y opinó que “meter a una secta en esta trama parece una estrategia del acusado. A la denominación religiosa no se le conoce una sede, ni adeptos”.

Para el especialista, la periodista Estefanía Heit es, también, una víctima. “Ella fue captada por Olivera. La hizo distanciarse de su familia, se casó en secreto, logró que lo mantuviera y la llevó a disfrutar de perversidades, parafilias, como es la de gozar observando sometimientos sexuales. Claro está, Heit tiene culpabilidad por estos hechos”, explicó. Maldonado afirmó también que Molina, con una personalidad vulnerable, se dejó llevar por Olivera. “También la distanció de la familia. Abandonó a su hija y hasta vendió su casa a dos compradores para satisfacer los deseos del hombre que terminó sometiéndola sexualmente”, sostuvo el médico legal.

 

 “El es el líder”

Alicia Schulmeister, la madre de Estefanía, dijo: “Mi hija es lo más dulce del mundo. Para mí, Olivera la golpeaba, pero ella lo quería. Quise sacarle a este tipo de encima y me denunció”.

Una íntima amiga de Schulmeister desliza: “Alicia la confrontó, le dijo que ese tipo no andaba en nada bueno. Fanny le cortó el rostro, jamás le volvió a hablar. Y ella sufrió mucho”.

Alicia vive destrozada. Tiene problemas psiquiátricos, está medicada. El año pasado, Schulmeister se casó nuevamente, tras años de haberse separado del padre de Estefanía, Roberto. La infancia sin lujos de Heit en una casa sobre la calle Lacuenza, hoy derruida, donde Roberto todavía vive, quedó atrás. Mientras su marido arrendaba un campo, Alicia limpiaba casas, tejía y cosía a pedido, hacía tortas. Hasta tuvo un modesto local de ropa sobre la calle Junín. Pero hoy, la ruina de la relación con su hija tiene su eje en Olivera. “Y por la secta”, acota Schulmeister. “Fue por la secta. El es el líder. Yo participé”.

Una amiga de Schulmeister  relató que “Alicia iba a reuniones de oración donde Olivera predicaba. Al principio le hacía bien. Después tuvo roces con el tipo, y se fue. Ahí se pudrió todo con Fanny”.

“El tipo estaba todo el día encerrado en la casa, sin hacer nada. Fanny lo mantenía. La tenía embelesada. Dejó de ver a todos sus amigos”, agregó la mujer.

Dos años antes, Olivera había desembarcado como pastor en Río Colorado, en la iglesia evangélica donde Molina concurría. No lo aceptaron. Su excuñada, Ana María, apunta: “Marisol lo alojó. Ahí empezó todo”. Marisol, madre soltera, se había separado del padre de su hija, un albañil, a los pocos meses del parto. Ella levantó su propia casa. Pero Olivera era una presencia constante: “Siempre hablaba de Jesús, del pastor…”, apunta Ana María. Su nueva fascinación le costó su relación con su madre. Marisol, según su familia, se anotó para estudiar Derecho en una universidad pampeana, razón que dio para irse a Coronel Suárez.

Difundieron algunos diálogos entre Sonia y Jesús: “Vos vendé lo que sea”

“Vos vendé lo que sea”, era una de las frases que Jesús Olivera le repetía a Sonia Molina cada vez que podía, para convencerla de que así, y solo así, alcanzaría la “gloria divina”.

Según reconstruyeron los investigadores, Olivera y su mujer, Estefanía Heit, ejercían una presión constante sobre la víctima. Primero, en Río Colorado, y antes de que se mudara con ellos a Coronel Suárez,  a través de las redes sociales.

En las últimas horas trascendieron conversaciones en las que el pastor la presionaba para que vendiera todas sus posesiones, con la promesa de que Sonia se haría cargo de un “ministerio” del “Centro Cristiano Amar es Combatir”, en Coronel Suárez y localidades aledañas.

En uno de esos diálogos, Olivera le escribió a Sonia que “lo teórico te lo voy a explicar más adelante con tu vida y tu testimonio. Vas a cambiar; vos sólo hacé caso. Nosotros verdaderamente queremos lo mejor y queremos ayudarte, no somos como los demás pastores”.

“¿Ves lo que te digo?, sacá las fortalezas que te metieron a vos. Yo te lo iba a dar tipo prédica, pero lo mando directamente a vos como me lo dijo el espíritu”. A partir de este mensaje de Olivera, mantuvieron la siguiente conversación:

Olivera: Sonia, ¿qué pasa con esto que fuiste a ver?

Sonia: ¿Lo del trabajo?

Olivera: Sí.

Sonia: Era de 16 a 23 y dije que no porque me complica con los masajes.

Olivera: Bien, ¿y el dinero?

Sonia: Cuando me dijo el horario dije que no, no pregunté nada más.

Olivera: Era un buen horario, tenías toda la mañana y parte de la tarde.

Sonia: No, ni siquiera estaba en el lugar al que fui.

Olivera: ¿Cómo va lo de los

muebles?

Sonia: No he visto a nadie. Sólo averigüé los precios.

Olivera: ¿Te fijaste cuánto vas a pedir?

Sonia: Averigué los precios, no sé cuánto voy a pedir.

Olivera: ¿Cuánto están?

Sonia: 1.060. Las sillas c/u 115 y la mesa 600.

Olivera: En total sacaste 1.600.

Sonia: Eso es lo que valen en la mueblería.

Olivera: Mirá con la moto y 2 mil compramos un auto. Dictaminamos que este mes hay que comprarlo sí o sí. Entendés, porque no se puede terminar sin auto el año. Vos tenías un auto y se vendió.

Sonia: Voy a hacer lo posible.

Olivera: Tenés que agarrar un trabajo para llegar, pero si vos no lo creés, se nos pasa el mes.

Tras una extensa charla, en la que Olivera apela todo el tiempo a que Dios tiene un plan para Sonia y que debe derribar sus fortalezas, le menciona: “Sonia, no sé cómo, pero juntá eso, que vas a salir adelante. Vos vendé lo que sea”. En algunos puntos, el falso pastor habla de “nosotros”, no únicamente de él, por lo que quedaría en claro la participación de la periodista Estefanía Heit.

Un SMS clave: “Sonia se escapó”

Poco después de que la víctima dejara la casa, el “pastor” Jesús Olivera le envió a “Fanny” Heit un mensaje de texto: “Sonia se escapó”. La periodista estaba a punto de grabar una nota en los estudios del canal 4 de Coronel Suárez y dijo que volvería a las ocho. Nunca regresó: al mediodía llevó a Jesús en su Corsa bordó y después fue detenida.

Mientras toda la Policía de la Provincia lo buscaba, él salió del hotel Flavia, de Carhué, a tomar un helado y comprarse una remera. Después fue al estudio de un abogado a negociar su entrega con un medio a cambio de dinero por la exclusiva. Sonia ya estaba internada, con casi 30 kilos menos. Es que en cautiverio comía un par de veces a la semana una mezcla de polenta con alimento para perros, y pequeñas cantidades de agua con excremento de los animales.

La golpeaban con un palo en el que se encontró sangre y vello púbico. Fue empalada anal y vaginalmente.

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