¿Contradice la teoría de la animación inmediata el fenómeno de los gemelos provenientes de un mismo óvulo fecundado?

El individuo humano está compuesto de un alma y un cuerpo; la división de la mórula en dos partes no implica de por sí la división del alma: es el cuerpo del individuo el que se divide y no su espíritu, y por tanto no hay contradicción alguna con la realidad ontológica del zigoto. Por otra parte, en el momento en que llega a determinarse físicamente otro embrión (es decir, cuando la mórula se divide dando origen  a un embrión nuevo) éste recibe su propia alma que no tiene nada que ver con el alma del embrión del que ha tomado origen.

  Dios infunde, por tanto, un alma en el momento de fusionarse el espermatozoide con el óvulo. Luego, por un fenómeno aún no explicado, en algunos casos rarísimos, una de las células de ese ser humano, que por su estado es todavía ‘totipotente’, se separa comportándose como si fuera un nuevo embrión; es en ese momento en que Dios infunde un alma a ese nuevo individuo, distinta del anterior. De ahí que tengamos no sólo dos individuos distintos sino uno ‘más viejo’ que el otro.

  Le recomiendo leer de Antonio Spagnolo, Bioetica nella ricerca e nella prassi medica, Edizione Camilliane, Torino 1997, pp. 239-244. Y también: Caspar, Ph., Individuation génétique et gémellité: l’objection des jumeaux monozygotes, Rev. ‘Étique’ 1992, 4: 81-90. Aquí el autor muestra que la objeción a la que Usted hace referencia proviene de la concepción del individuo elaborada por la filosofía de Leibniz (el cual hunde sus raíces en Descartes), mientras que es fácilmente explicable aceptando la filosofía aristotélica.

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