CONTRA EL INFARTO CARDÍACO

Un equipo internacional de investigadores ha desarrollado una nueva técnica, menos dolorosa y dañina, para tratar la fibrilación auricular y ventricular. Los resultados del estudio muestran que el nuevo tratamiento reduce la energía requerida para la desfibrilación en un 84%, comparado con los métodos tradicionales.

A los pacientes que padecen fibrilación auricular se les trata mediante un gran impulso eléctrico (la desfibrilación), que obliga al corazón a restablecer su latido normal, pero el procedimiento es muy doloroso y puede dañar los tejidos circundantes. El nuevo método, la estimulación de baja energía contra la fibrilación (LEAP, en sus siglas en inglés), utiliza un catéter para crear una secuencia de cinco impulsos eléctricos débiles en el corazón.

Aunque a primera vista ambas técnicas parecen funcionar de manera similar, estimulan procesos completamente diferentes. El desfribilador clásico excita todas las células del órgano al mismo tiempo que, por un instante, dejan de transmitir señales eléctricas. Después, el corazón vuelve a su latido normal.

En cambio, la nueva técnica controla paso a paso la turbulencia eléctrica en el corazón. «Nuestros aliados más importantes son la heterogeneidades naturales en el corazón, como los vasos sanguíneos, el tejido adiposo o el tejido fibroso», manifestó Eberhard Bodenschatz del Instituto Max Planck en Göttingen.

Mediante experimentos y simulaciones por ordenador, los investigadores demostraron que esas heterogeneidades podían actuar como el origen de las ondas de sincronización. Según Alaian Pumir, de la Escuela Normal Superior de Lyon, los impulsos eléctricos muy débiles son suficientes para estimular las células de esas regiones. Asimismo con cada impulso adicional se activan nuevas heterogeneidades. Por lo tanto, se suprime poco a poco la actividad caótica producida por la fibrilación. «Las heterogeneidades actúan como pequeños centros de control que, una vez activados, pueden reprogramar el órgano completo», añadió Valentin Krinsky, del Instituto Non-Lineaire de Niza.

En el estudio han participado físicos y médicos de distintos países. Hasta ahora, la nueva técnica ha sido experimentada únicamente en perros, pero se espera que muy pronto ayude a tratar las arritmias cardíacas en humanos, que se calcula pueden afectar a más del 1% de la población mundial.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *