CONSERVACIÓN — La restauración de los humedales

HONGOS



  • Surgencia de agua subterránea en los Ojos de Monreal (Teruel). Crédito: Francisco A. Comín Serrano, CSIC.

Los humedales constituyen unos de los ecosistemas más productivos, desde un punto de vista ecológico y económico, que existen en el planeta. Aparte de los servicios ambientales que cumplen, como la fijación de carbono y la regulación de los ciclos de agua, también aportan importantes valores productivos, recreativos y culturales.

Sin embargo, debido a las actividades humanas, su extensión en el mundo se ha reducido alrededor de la mitad desde principios del siglo XX. Aunque se han realizado numerosos esfuerzos de restauración ecológica para recuperar los servicios que ofrecen estos ecosistemas, se desconoce hasta qué punto se ha restablecido su funcionamiento y estructura.

Un estudio ha evaluado el grado de recuperación del funcionamiento y estructura de esos ecosistemas. Con ese fin, se han analizado los datos disponibles sobre la biología, hidrología y bioquímica de 621 humedales de todo el mundo, en los que se habían aplicado estrategias de restauración, y se han comparado con 556 humedales de referencia. Entre los ecosistemas estudiados figuran turberas, manglares, llanuras de inundación, saladares y lagunas.
Recuperación variable

Los investigadores han descubierto que los diferentes indicadores de recuperación analizados evolucionan de forma distinta. Se recuperan antes los flujos de agua que la comunidad biológica y esta antes que los ciclos biogeoquímicos, pero las condiciones mínimas de viabilidad se alcanzan cuando se estructura la comunidad biológica vegetal, lo que suele tardar unos 30 años.

Por otro lado, los humedales de mayor tamaño (con una extensión superior a un kilómetro cuadrado) se recuperaron antes que los más pequeños. Del mismo modo, aquellos situados en climas cálidos y tropicales también experimentaron una restauración más rápida que los de ambientes fríos, cuyas características de referencia no se alcanzan antes de los 50 años.

Por su parte, las masas de agua conectadas a otros regímenes hidrológicos mayores recobraron sus niveles biológicos y bioquímicos originales después de 20 años y 30 años, respectivamente. Por el contrario, los humedales aislados no han logrado alcanzar el nivel de origen en estas variables después de 50 años.

Los autores concluyen que los esfuerzos de restauración realizados resultan insuficientes y los humedales alterados se recuperan muy lentamente o adquieren otro estado distinto a la situación de referencia. Recomiendan, por tanto, investigar nuevas estrategias y técnicas de restauración que aceleren la recuperación de las funciones y servicios de los humedales.

 

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