CONSEJOS PROFÉTICOS

Mezquita del Centro Cultural Islámico

«Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas, Rey Fahd»

Buenos Aires – Argentina

 

viernes 15 de Ramadán de 1433 / 03 de agosto de 2012

 

Traducción de la Jutba

pronunciada por el Sheij

Muhammad Al Ruwaili

 

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CONSEJOS PROFÉTICOS

 

Alabado sea Dios, Señor del universo. Le glorificamos, le pedimos perdón por nuestros pecados y, a Él, nos encomendamos. Nos refugiamos en Dios del mal que existe en nuestras propias almas y de las consecuencias que puedan acarrear nuestras malas acciones. A quien Dios guíe, nadie lo podrá desviar y transitará, sin duda, por el camino de la luz y la misericordia; para quien Dios decrete el desvío, nadie podrá guiarlo y transitará, sin duda, por un camino de tinieblas, de permanentes dudas y tribulaciones. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Dios, Quien no tiene copartícipe alguno y que Muhammad es Su siervo y Mensajero.

 

¡Siervos de Dios! El ser humano, cuando en esta vida no tiene un objetivo, se asemeja a los animales: no puede ser recto en sus asuntos, salvo que cumpla con el motivo de su creación que implica establecer la religión de Dios y transitar por su senda. Qué bello es que el siervo viva, en este mundo, sujeto al Libro de Dios y a la Tradición de su Profeta, sometiéndose así a sus mandatos y absteniéndose de sus prohibiciones. Cuando escucha una verdad presta oídos y cuando ve una falsedad se aparta de ella. Su único parámetro es la fe que eleva al ser humano, porque en caso de no tener fe se sumerge en los abismos de las tinieblas.

 

¡Siervos de Dios! La Tradición del Profeta es el manantial abundante que rebosa de guía y de luz. Es una fuente inagotable que, cuando el siervo se detiene frente a uno de los hadices del Profeta -que proviene de un foco de luz profética-, lo lleva a acceder a sus secretos e iluminarse, tomando el creyente lecciones de sus enseñanzas y partiendo de la premisa que antes ya creía que todo lo que procede del Profeta es la pura Verdad. Como si se tratara de palabras dichas en el momento: palabras claras, libres de toda filosofía y vocabulario rebuscado, porque hablan de Dios, glorificado sea. Toda vez que el creyente relee lo hadices del Profeta reconoce a ciencia cierta que el Islam es de beneficio para toda época y lugar, y que toda obra que realice contrario a las enseñanzas del Profeta es un desvío: “Toda obra que no se haya ordenado es rechazada”.

 

El Mensajero de Dios sintetizó el Islam de la siguiente manera: “La religión es fidelidad y buen consejo”. Toda persona necesita ser aconsejada, que le indiquen el bien y le prevengan del mal. Abu Hurairah relató que el Profeta dijo: “Los derechos del musulmán son seis”. Le preguntaron cuáles eran y respondió: “Cuando te encuentres con él lo saludes, cuando te invite aceptes su invitación, cuando te pida un consejo se lo des, cuando estornude y diga “Alabado sea Dios”, le digas “Dios tenga misericordia de ti”, cuando se enferme que lo visites y cuando fallezca que concurras a su funeral” (Sahih Muslim). El consejo procede de una fuente profética de luz ¡Cuán bello, cierto y claro es!

 

Ahmad en su Musnad, recopiló de Abu Dharr que el amado Profeta le ordenó a éste siete cosas: “Que ame a los pobres y me acerque a ellos, que mire siempre a quienes están en peor situación que uno y no a quienes están en mejor situación, me ordenó que mantenga unidos los lazos familiares aunque ellos se negasen, que no le pida nada a nadie, que diga la verdad aunque sea amarga, que no tema la reprimenda si uno tiene la razón por Dios, me ordenó que incremente el decir “No hay poderío ni fuerza salvo los que provienen de Dios”, porque estas palabras son contenidas en un tesoro que hay bajo el trono divino”.

 

Qué mejor consejo que el que surge del mejor de la creación  ¡Cuánta necesidad tenemos de llevar nuestras vidas acorde a estas sabias recomendaciones Proféticas!

 

Lo más importante de este mundo es creer en la Unicidad de Dios y ser sinceros en la adoración de Él sin asociarle nada. La fe del creyente no es recta si no va acompañada de la paciencia al transitar este camino, para protegerse uno de sus enemigos demoníacos, sean genios o humanos.

 

Para el Profeta Abraham encendieron una hoguera sólo por haber creído en Dios. En una oportunidad se presentó Jabab ante el Profeta, quien se encontraba a la sombra de la Ka´bah y le dijo ¿No vas a rogar a Dios para que nos auxilie? ¿No vas a rogar por nosotros? El Profeta le dijo: “En los pueblos que los precedieron se tomaba a un creyente y se hacía un pozo para aprisionarlo, luego se lo cortaba en dos con una sierra desde la cabeza para que renunciase a su fe y no lo hacía ¡Juro por Dios! Que Él hará prevalecer esta religión al punto de que una persona podrá cabalgar de Sana´a hasta Hadramout sin temer salvo a Dios, ni siquiera por el lobo que se coma a su ganado, pero ustedes son gente apresurada.” (Sahih Al Bujari).

 

El Mayor deber que tenemos, luego de creer en la Unicidad de Dios, es observar la oración de un modo correcto, porque es el pilar de la religión, es lo que distancia al creyente de la idolatría. El Mensajero de Dios dijo: “No dejen de hacer la oración obligatoria, intencionadamente, porque quien lo haga quedará fuera de la protección de Dios”. La oración es el vínculo más fuerte que hay entre el siervo y su Creador y no se auto engaña la persona que piensa que Dios la protege mientras cumpla con las oraciones obligatorias. En cambio, quien no la cumple, ha violado el pacto y da lugar a los demonios de entre los genios y los hombres para seducirlo.

 

No es una vida sana la de una persona que no guarda vínculos con los parientes, “Los lazos de sangre se aferraron al torno divino y dijeron: ¡Oh, Dios! Éste es el momento y el lugar para refugiarnos en Ti de que seamos cortados. Dios les dijo: ¿Aceptan que ayude a quien los mantenga unidos y abandone a quien los corte? Respondieron que sí y Dios dijo ¡Así será!”.

 

Cuando el Profeta aconsejó a Muaad Ibn Yabal, le dijo: “Procura mantener los lazos unidos aunque ellos quieran cortarlos” ¡Qué mejor persona que aquella que sea el motivo para unir a la familia!

 

Quien reflexiona en los preceptos del Islam encuentra que es una religión que abarca y contempla todos los asuntos de la vida, porque nos enseña a tener una buena relación con el Creador, con uno mismo y con toda la creación sin distingos de grupos étnicos o niveles sociales.

 

“Teman a Dios dondequiera encuentren y si realizas una mala acción luego realiza una buena para borrarla y trata a la gente con buen carácter y moral”.

 

Realicen ruegos y Súplicas a Dios

 

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