CONSECUENCIAS GENÉTICAS

La transposición dentro de un gen produce una mutación, generalmente con pérdida total de función. En los operones, las inserciones producen mutaciones polares, que impiden la expresión de los genes situados «downstream». Las dianas de muchos transposones son secuencias cortas y ambiguas lo que provoca que los transposones, como Tn5 y Tn10 o IS10, puedan insertarse en cualquier parte del genoma.

La especificidad de la inserción varia mucho de un transposón a otro, el fago Mu se transpone al azar, mientras que otros son más específicos como Tn7.

Generalmente, el proceso de la transposición, que no es sólo la inserción, produce una duplicación de la diana que limita la posibilidad de reversión. Para que se de reversión se necesita el elemento a eliminar y la secuencia duplicada, cosa que sucede a frecuencia baja. Por tanto, la escisión de los transposones genera mutaciones puntuales con gran eficacia, por ejemplo, en el maíz, la escisión de transposones es nacimiento de nuevos alelos.

Una inserción puede afectar la expresión de un gen sin insertarse en la región codificante. Muchos elementos transponibles llevan promotores que pueden dirigir la transcripción de un gen cercano al punto de inserción..

Finalmente, y de gran envergadura es el efecto en la producción de reordenaciones genómicas. La misma actividad de la transposasa puede dar lugar a delecciones e inversiones. Además, las copias de un mismo transposón pueden servir de regiones homólogas para la producción de translocaciones, duplicaciones y delecciones por recombinación homóloga.

Por tanto, el DNA individual de cada especie pude considerarse un enemigo escondido que puede dar lugar a una siniestro, aunque las estas mutaciones sean nocivas. Pero para la especie, los transposones es una fuente de polimorfismo, es decir de variación, y por consiguiente, un motor decisivo para la evolución.

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