Conociendo Jujuy Argentina

Jujuy es una provincia argentina, situada en el noroeste del país. Limita al oeste con la Cordillera de los Andes, al noroeste con Bolivia y al este y al sur con la provincia de Salta.

Provincia situada en el noroeste argentino, desarrollada en un relieve eminentemente montañoso. Aumenta progresivamente la altura de este a oeste, siendo la zona sudeste la más baja, en coincidencia con el valle del río San Francisco.

Al iniciarse la conquista española, el actual territorio de Jujuy estaba poblado por diversos pueblos indígenas. Predominaban los omaguacas, entre cuyas parcialidades se destacaban los ocloyas, purmamarcas, yavis, yalas, churumatas y los jujuyes, de quienes deriva el nombre de la provincia, aunque los atacameños -en especial la parcialidad lipe de los atacameños eran predominantes en la región puneña.
Los omaguacas eran una síntesis étnica de diaguitas y atacameños con un fuerte componente genético arawak.
La tenaz resistencia de estas poblaciones dificultó primero el avance de los quechuas y luego el avance español. En 1536 Diego de Almagro recorrió la Puna jujeña.

El 20 de agosto de 1561 Juan Pérez de Zurita fundó una ciudad con el nombre de Nieva en el actual territorio jujeño entre los ríos Grande y Xibi-Xibi, pero a mediados de 1563 fue destruida por los indios.

En 1563, el rey Felipe II expidió una Real Cédula determinando los límites jurisdiccionales de la Real Audiencia de Charcas dentro del Virreinato del Perú, incluyendo dentro de ellos a la gobernación del Tucumán. De este modo se la separó de Chile, separación que se completó en 1564 con el nombramiento de un gobernador para la «provincia del Tucumán, Diaguitas y Juríes», con residencia en Santiago del Estero. El actual territorio jujeño quedó incluido en la nueva gobernación.

El encomendero de Omaguaca Pedro Zárate fundó San Francisco de la Nueva Provincia de Alava, el 13 de octubre de 1575 en la zona llamada Punta de Diamante por la cercana unión de los ríos que franquean la ciudad (el Grande y el Chico), pero a principio de 1566 fue destruida nuevamente.

La resistencia de los omahuaca u omaguacas estuvo comprendida con la de los diaguitas de modo que en la llamada Guerra Calchaquí participaban los pueblos aborígenes de Jujuy destacándose en ellos los jefes Kipildor (Quipildor) y Viltipoco, fue precisamente en esta provincia que los españoles cerraron el cerco a los «calchaquíes» al ser fundado el 19 de abril de 1593, en el lugar donde está emplazada actualmente la plaza Belgrano, siendo un lunes de Pascua de Resurrección y bajo la invocación del Salvador, Argañarás dejó establecida la fundación de la ciudad de San Salvador de Velasco en el valle de Jujuy donde quedó definitivamente asentada.

La región formó parte del Virreinato del Perú hasta 1776, en que la corona española creó el Virreinato del Río de la Plata. Al subdividirse administrativamente el Virreinato del Río de la Plata, conforme a la Real Ordenanza de Intendentes del 28 de enero de 1782, la actual provincia de Jujuy quedó ubicada dentro de la Gobernación Intendencia de San Miguel de Tucumán. La Real Cédula del 5 de agosto de 1783, suprimió la Gobernación Intendencia del Tucumán, con lo cual Jujuy junto con Catamarca, Santiago del Estero, Salta, Tucumán y la Puna de Atacama, pasó a integrar la nueva Gobernación Intendencia de Salta del Tucumán, con sede gubernativa en Salta.

En 1810 al momento de la Revolución de Mayo Jujuy junto a Tarija formaban la parte septentrional de la Intendencia de Salta del Tucumán, desde el Perú y el Alto Perú los realistas españoles emprendieron once invasiones, la situación de los patriotas americanos se volvió crítica en la zona de Lípez, Tarija y Jujuy motivo por el cual en 1812 Manuel Belgrano comandando el Ejército del Norte dirigió el Éxodo Jujeño hacia la ciudad de Salta. El 24 de agosto de 1812, cuando el comandante español Pío Tristán ingresó en San Salvador, la encontró destruída y deshabitada.
Uno de los principales jefes realistas (autoproclamado último virrey del Perú y nombrado virrey del Río de la Plata tres meses después de su muerte, que era desconocida por el rey) fue el ultraconservador Pedro Olañeta que precisamente era un estanciero] radicado en Jujuy y casado con una bella jujeña de apellido Mariaquegui.

Durante la guerra de independencia, Jujuy sufrió once invasiones realistas españolas. La primera invasión realista a Jujuy, dirigida por los generales Nieto y Córdoba se produjo en 1810, la segunda invasión es dirigida por el general Pío Tristán en 1812. Por orden de Belgrano, el pueblo de Jujuy protagonizó el Éxodo Jujeño, el 23 de agosto. En 1814 se produjo la tercera, dirigida por los generales Pezuela, Ramírez y Tacón. La cuarta fue en 1815, dirigida por el general Pezuela.

Entre 1817 y 1821, la ciudad de San Salvador de Jujuy fue ocupada seis veces por las tropas de España: entre el 6 de enero y el 21 de mayo de 1817 (ese año se produjeron dos invasiones realistas con dos combates en el área de San Pedro de Jujuy, el 15 de enero y el 18 de diciembre); entre el 14 y el 16 de enero de 1818; por tres horas el 26 de marzo de 1819; entre el 28 de mayo y fines de junio de 1820; el 15 de abril y entre el 22 de junio y el 14 de julio de 1821. El 27 de abril de 1821 se produjo la victoria de las fuerzas jujeñas en el combate de León, que es recordado como el Día Grande de Jujuy.

El 6 de diciembre de 1822, el comandante español Pedro Antonio de Olañeta se retira del territorio jujeño, poniendo fin a la undécima y última invasión realista sobre Jujuy.

Tras sostener varios conflictos territoriales con la vecina provincia de Salta (a la cual estuvo unida hasta ese año), el 18 de noviembre de 1834, el teniente coronel José María Fascio llamó a un Cabildo Abierto en Jujuy, que aprobó la autonomía y lo nombró gobernador, de este modo, Jujuy pasó a ser una de las catorce provincias fundacionales de la Argentina.

En 1836 la mayor parte de la provincia fue invadida por las tropas de la Confederación Peruanoboliviana.

El 17 de diciembre de 1836 se produce el reconocimiento oficial de la autonomía jujeña por parte del Gobierno Nacional.

En 1876 una rebelión indígena en demanda de tierras en los departamentos de Rinconada, Cochinoca y Yavi es brutalmente reprimida por el gobierno provincial tras ser derrotados los rebeldes en la batalla de Quera.

En 1900, rectificaciones de los límites internacionales hacen que las pequeñas poblaciones de Esmoraca y Estarca queden dentro de territorio boliviano.

Por el tratado del 10 de mayo de 1889 con Bolivia, Argentina renunciaba a su reclamo sobre Tarija y Bolivia, en compensación, cedía la Puna de Atacama, que se encontraba en poder de Chile luego de la Guerra del Pacífico (1879-1880). Esta maniobra boliviana le otorgaba a la Argentina un territorio que formó parte del Virreinato del Río de la Plata, pero que de hecho estaba en manos de Chile, buscando forzar una guerra entre Chile y Argentina.

Como Chile se negara a entregar los territorios cedidos por Bolivia, se decidió someter la cuestión al arbitraje del diplomático estadounidense William Buchanan que en 1899 otorgó a la Argentina el 75% del territorio en disputa y el resto a Chile. Por la Ley N° 3.906 del 9 de enero de 1900 se organizó el Territorio de Los Andes. Por decreto del 12 de mayo de 1900, el Poder Ejecutivo Nacional dividió al Territorio de Los Andes en tres departamentos administrativos: el de «Susques o del Norte», que limitaba al Este con la Provincia de Jujuy, cuya cabecera sería el poblado de Susques; el departamento de «Pastos Grandes o del Centro», lindante con la Provincia de Salta y el departamento de «Antofagasta de la Sierra o del Sur», confinando por la Provincia de Catamarca. La Provincia de Salta cedió San Antonio de los Cobres (aproximadamente 5500 km²) por Ley N° 4.059 de 1902 para ser la capital del territorio, formándose con ella un cuarto departamento en el Territorio de los Andes.

Entre los atractivos turísticos de la provincia se encuentra la Quebrada de Humahuaca, la que se destaca por su belleza paisajística y su rico patrimonio cultural. También resulta interesante recorrer la zona de Yunga y de la Puna, con paisajes totalmente diferentes que van de la selva exuberante a un territorio desolado. En la Yunga se encuentra el Parque Nacional Calilegua, en el ámbito puneño se encuentra la Reserva Natural Nacional Laguna de Pozuelos, y la Reserva Provincial de la Laguna Guayatayoc.

La Quebrada de Humahuaca fue declarada en el año 2003 «Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad» por la UNESCO.

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